El deporte rey va más allá de combinar la técnica con la táctica y el arte de la pelota. En el centro de cada victoria (y también de cada derrota) hay una base de gestión emocional y de sentimientos de grupo o de equipo.
No es suficiente con entrenar solamente los músculos, ya que la cabeza juega un papel fundamental en los resultados. Por ese motivo, cada vez más equipos, entre ellos el Dépor, asumen la importancia de la mentalidad en el rendimiento deportivo. Esto incluso se extiende a los aficionados, que deben entrenar sus emociones para no tener reacciones exageradas frente a una pérdida o una ganancia en las apuestas deportivas, como las relevadas en onlinekladionice.com.
¿Qué es el “mindset” y cómo opera en el deporte?
La psicóloga estadounidense Carol Dweck estudió la mentalidad de diferentes personas, entre ellos algunos referentes del deporte como el tenista John McEnroe, para descubrir los mecanismos que operan en la formación de actitudes frente a la vida y el entorno.
Separó dos tipos de mentalidad o actitud: La fija y la de crecimiento. En la primera, los sujetos estudiados creían que sus capacidades estaban definidas por sus dones, su talento o la inteligencia que ya traían de nacimiento. Este era el caso de McEnroe, que cuando perdía siempre ponía una excusa externa sobre la mesa: cuando no era su raqueta, era el árbitro, la audiencia, incluso el ball-boy.
En el segundo caso, en cambio, las personas con la mentalidad de crecimiento asumen que siempre hay lugar para mejoras. Esto los lleva a ir más allá en los entrenamientos y a tener una actitud abierta al crecimiento. No significa necesariamente creer que cualquiera puede ser Einstein, sino estar abiertos a la posibilidad de ser más inteligentes, más rápidos o mejores en cualquier cosa a través de la preparación.
Formas prácticas de llevarlo al Dépor
Los entrenadores y jugadores de fútbol más experimentados saben que la preparación mental es tan importante como el entrenamiento físico. Establecer metas claras, fomentar la resolución de conflictos y promover una cultura de esfuerzo son algunas de las formas de llevar esta mentalidad de mejora al campo de juego.
El veterano Sir Alex Ferguson, el entrenador que llevó al Manchester United a tantas victorias, subrayó en repetidas ocasiones que el carácter y la actitud son dos pesos que inclinaban la balanza en sus decisiones de equipo.
En su experiencia, un jugador talentoso con una mentalidad débil podía ser una carga, mientras que un jugador con menos habilidades pero con una mentalidad ganadora podía ser invaluable. Estas ideas son pilares fundamentales que pueden ser usados por cualquier equipo de fútbol en numerosas ocasiones, el Dépor incluido.
¿Qué es la mentalidad colectiva y cómo opera en el deporte de grupo?
Un equipo de fútbol puede tener a los mejores jugadores, pero si no se entienden entre ellos es difícil que llegue lejos. Por eso, cohesionar las voluntades y evitar los roces entre compañeros son dos habilidades clave del equipo técnico.
La fortaleza del grupo se expresa en su trabajo como una unidad, donde no solo se confía en las capacidades de cada uno sino en la capacidad del grupo. Por ejemplo, en la final de la Liga de Campeones de 2004/2005, el Liverpool se sobrepuso a una enorme adversidad: un 3 a 0 del AC Milan.
Al terminar el primer tiempo, los jugadores fueron al descanso con una marcador que ya dictaminaba una victoria del AC Milan. Sin embargo, algo pasó en ese entretiempo y los “reds” salieron a la cancha dispuestos a reclamar la gloria. En los minutos 54, 56 y 60, Steven Gerrard, Vladimír Šmicer y Xabi Alonso anotaron para el club inglés.
En los penaltis ganaron por un gol y se quedaron con la “orejona”. Este tipo de muestras de resiliencia no son comunes, ya que requieren una fe inquebrantable en el equipo y en sus propias capacidades.
La psicología deportiva como una herramienta
En las últimas décadas, la psicología deportiva ha ganado terreno y por ese motivo en los campos de juego es habitual ver a los psicólogos deportivos, que trabajan con jugadores para evitar el burnout y trabajar sus habilidades de grupo.
Una técnica habitual es la visualización de los logros, las técnicas de agradecimiento, la meditación y los ejercicios de respiración. Tener la posibilidad de “volver a un lugar seguro y tranquilo” dentro de la propia mente, incluso en los momentos más tensos, es una habilidad que sirve sobremanera a la hora de patear un penalti o de evitar sobre-reaccionar ante una falta mal cobrada.
Cómo fortalecen a los equipos los psicólogos deportivos
En los equipos profesionales, las apuestas son altas. Eso significa que cualquier pequeña mejora puede ser la diferencia entre quedar dentro de un podio o fuera, o de acceder a otros torneos de mayor categoría.
Por eso, se valora especialmente el trabajo de psicólogos deportivos que tengan un enfoque integral, ayudando a establecer las metas del conjunto. Además, estos profesionales fomentan la comunicación para evitar malentendidos y promueven el autocuidado, algo que en ocasiones se hace difícil ya que la mayoría de los jugadores son jóvenes y suelen darles poca importancia a los hábitos saludables.
Los equipos que invierten en el desarrollo mental de sus jugadores tienen una ventaja competitiva, no sólo en términos de rendimiento, sino también en la capacidad de superar obstáculos y lograr sus objetivos.
