Cuando queda poco más de una semana para que la pelota vuelva a rodar en Abegondo, el futuro de Hugo Rama sigue en el aire. El atacante, que finaliza contrato el próximo 30 de junio, mantiene silencio en sus redes sociales mientras que otros compañeros como Pablo Martínez o Jaime ya se han despedido. En los próximos días se concerá la resolución de uno de los jugadores con más peso en el vestuario.
«Ya sabéis lo que significa Hugo a nivel personal. Es alguien entrañable y muy querido por los compañeros, pero es que para nosotros es una pasada. Si se queda, estaré feliz, pero si no, te afecta mucho. Tomaremos la decisión por el bien del Deportivo», así se refería Fernando Soriano al futuro de Hugo Rama.
En cuanto a la decisión que debe tomar, profundizó en su reflexión al indicar que «tengo que tomar decisiones que humanamente duelen, pero va en el cargo. Si no me viera capaz, tendría que hacer otra cosa. Pero te duelen bastante y te afectan en lo personal, porque somos seres humanos y tenemos sentimientos».
El dilema de su continuidad no es nuevo: el corazón dice una cosa y la planificación otra. Con el nuevo proyecto de Antonio Hidalgo echando a andar y la mirada puesta en el ascenso, mantener en plantilla a un jugador sin protagonismo deportivo puede pesar más que su peso emocional. Y ese es precisamente el debate interno que debe resolver el club.
De hecho, el propio Hugo Rama reconoció meses atrás sentirse apoyado por la directiva. «Siento el apoyo del club, las altas esferas o como se llame. Pero no puedo cambiar la opinión del míster. Si no se confió en mí fue cosa del míster, no del club”.
La difícil renovación de Hugo Rama
Con apenas 215 minutos esta temporada, el propio Hugo Rama es consciente de la dificultad de su continuidad en el Deportivo. De hecho, él mismo lo reconocía durante el mes de abril, donde también se refirió a su falta de minutos.
«Intento disfrutar cada día en Abegondo. Ojalá pudiese seguir, pero sé que mi situación es fácil”, destacó en rueda de prensa. Eso sí, en ningún momento se arrepiente de su decisión. «Vine para momentos como el ascenso, era cumplir un sueño. Decidí venir y quedarme cuando no jugaba, no cambio eso”.
Su nombre quedará vinculado a una de las noches más importantes del deportivismo reciente, como fue el ascenso en Riazor. Aunque su participación esta temporada sobre el césped fue testimonial, su implicación en el día a día del equipo y su papel dentro del vestuario han sido reconocidos tanto por la dirección deportiva como por sus compañeros. En los próximos días se conocerá si continúa ligado al proyecto o si pone punto final a su etapa como blanquiazul.
