El centro del campo del Deportivo es uno de los grandes quebraderos de cabeza de Antonio Hidalgo. No por falta de nivel, sino exactamente por lo contrario: la competencia en esa demarcación es tan alta que dejar a alguien fuera cada semana se ha convertido en una de las decisiones más complicadas para el técnico catalán.
José Gragera es el ejemplo más claro. El centrocampista gijonés, formado en el Sporting y cedido por el Espanyol, ha visto cómo su presencia en el once ha ido diluyéndose a medida que avanzaba la temporada. Hidalgo, preguntado directamente por su situación en rueda de prensa, no esquivó la respuesta: «José es un profesional espectacular que está aceptando una situación muy difícil como jugador. Solo juegan once y a veces es jodido tomar ese tipo de decisiones».
El míster, sin embargo, dejó claro que Gragera no está descartado. «Está entrenando bien y tiene las mismas opciones que cualquier compañero», afirmó, abriendo la puerta a que pueda tener minutos en El Molinón este sábado ante el Sporting de Gijón.
Un escenario similar, aunque con matices distintos, vive Riki. El centrocampista ha desaparecido del once en las últimas jornadas y Hidalgo también salió en su defensa: «Es un profesional y un chico espectacular que va cogiendo los automatismos que queremos». Una declaración que suena más a procesos dentro de un equipo al que llegó en el mercado invernal.
Y es que el técnico blanquiazul lo resumió con una frase que lo explica todo: «En el centro del campo tenemos seis jugadores para esas posiciones, aumenta la competitividad y habla bien del nivel del grupo». Seis futbolistas peleando por dos o tres puestos en el once en el tramo más decisivo de la temporada. Una riqueza para el equipo que, inevitablemente, tiene un precio humano para quienes se quedan fuera.
