Han pasado ya 30 años desde la primera vez que el Deportivo tocó el cielo. En junio de 1995 el cuadro blanquiazul se alzó con la Copa del Rey, el primer título conocido, en aquel momento, de la historia del club. A diferencia de lo habitual, el club blanquiazul completó su gesta en dos días diferentes. La tromba de agua y granizo que inundó Madrid el 24 de junio obligó al colegiado a posponer los últimos diez minutos de la final para el martes 27.
En un emotivo documental, no apto para los más sensibles y nostálgicos, Javier Guillén, periodista coruñés, revive, desde dentro, cómo fueron esos días de la mano de varios protagonistas de aquella final pasada por agua. Manjarín y Alfredo, héroes del Deportivo aquellas noches, suman su relato al de otros compañeros de batalla, como Liaño, y rivales ilustres como Mijatovic o Serer.
La pieza audiovisual comienza con las sensaciones de los héroes de aquella Copa antes del partido y en el primer acto del mismo, antes de la suspensión. Intercalando vídeos del encuentro con las declaraciones de los protagonistas, Javier Manjarín y Alfredo Santaelena recuerdan el tanto del asturiano y la calma antes de una tormenta que se veía venir.
Los vascos Ribera y López Rekarte son los encargados de aportar sus sensaciones en un campo sobre el que comenzaba a caer lo que parecía el diluvio universal. Serer es el primer jugador rival que hace acto de presencia en el documental. El central de aquel Valencia, recordó el gol del empate de Mijatovic, cuando el agua ya hacía casi imposible la práctica del fútbol.
De la lluvia se pasó al granizo. Claudio Barragán, desde el banquillo, comenzó a notar el granizo sobre el campo por el ruido que provocaba este al chocar con el banquillo, mientras que el valencianista Giner asegura que lo que llovía eran «piedras».
Fue entonces cuando el trencilla decidió parar el encuentro. Voro, histórico del Valencia que en ese momento jugaba en el Dépor, explica cómo fue la marcha hacia los vestuarios teniendo que aguantar el dolor provocado por las «piedras de hielo» que caían del cielo. Al llegar al túnel, los jugadores se vieron obligados a nadar debido a las inundaciones, como explica Juan Canales, arquero suplente de aquel Dépor.
Arrieros somos…
El partido finalemente se suspendió, dejando que se jugasen los últimos diez minutos tres días después. La expedición de ambos equipos se quedó en Madrid en «unos días muy duros y de incertidumbre» para Liaño. En la reanudación el Deportivo fue a por todas. Claudio, Nando y Aldana ya advirtieron a Alfredo de que él sería el héroe de aquella noche y, a pesar de la incredulidad del madrileño, así fue. Santaelena anotó el gol de la victoria en los minutos finales.
El documental prosigue con la intrahistoria de la primera gran celebración del deportivismo. Un año después de perder la Liga en la última jornada, en un encuentro precisamente contra el Valencia, el Deportivo cobró venganza ante el que había sido su verdugo la temporada anterior. De este modo, una mítica frase de Paco Liaño se hizo canon de esta historia: «Arrieros somos y en el camino nos encontraremos».
