La función que no cesa

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En el circo en el que se ha convertido el Dépor esta temporada, las funciones son numerosas y, por lo visto, inagotables. Y como todo buen evento de este tipo, no podía faltar el espectáculo de magia que perpetró el conjunto blanquiazul en Riazor. Como el mejor de los ilusionistas, los chicos de Seedorf convirtieron en un 0-1 lo que debería ser un 2-0 en apenas 10 minutos.

Andone y Lucas Pérez dispararon al muñeco en dos ocasiones clarísimas, cada una asistida por el otro tras dos buenas jugadas de Adrián. Mientras tanto, en la primera vez que el Eibar consiguió respirar, el Dépor se lo dio hecho. Sidnei y Muntari dejaron maniobrar a Charles, acorralado en el centro el campo. Su pase le llegó a Orellana, que sacó un buen centro raso. Fue el turno entonces para un nuevo actor deportivista, Koval. El ucraniano debutaba y su primera intervención fue en la línea de los anteriores inquilinos en el arco. Dudó si salir o no a las piernas de Inui y cuando se decidió ya era demasiado tarde. El balón le pasó  por delante de las manos y el japonés marcó a puerta vacía.

El bloqueo blanquiazul es tal que parece imposible que nadie dispare a portería. El  plan del rombo de Seedorf no dio más fluidez al juego del equipo, pero sí permitía descolgar a Adrián para lanzar a los dos delanteros. Andone volvió a disparar al palo, una y otra vez. En una de ellas Dmitrovic, quizá sintiendo pena por el rumano, se metió el rechace en su propia portería.

Partido igualado y a volver a empezar, sintiendo la victoria cerca ante un rival que llegó con relajación a A Coruña, con los deberes hechos tras su triunfo ante el Villarreal. Pero… como buen mago, el Dépor siempre se guarda un truco bajo la manga. Albentosa dejó correr demasiado un balón que debería haber mandado fuera del estadio y Charles incomodó a Koval. El ucraniano, en lugar de despejar, quiso controlarla y el balón le llegó a Jordán, al que el propio meta por poco le rompe la pierna en su intención de frenarlo. Roja directa y a remar de nuevo. El más difícil todavía.

Se terminó el fútbol, empezó el balónmano. El Dépor puso dos líneas de cuatro delante de su área, con Andone en punta, mientras el Eibar se dedicaba a mover el balón de esquina a esquina. Con calma para no regalarle al conjunto local lo que estaban pidiendo a gritos, alguna aventura en solitario del delantero rumano.

El marcador no se movió, en parte porque apenas hubo tiros a puerta. El Eibar no quiso hacer sangre y no mostró más intención que en un par de centros laterales que se pasearon por el área de Rubén. El Dépor no pudo, ni supo. Las pocas contras que aparecieron se quedaron en nada, casi siempre por la ansiedad de una plantilla superada por la situación. Riazor, cansado de los suyos, se despidió con cánticos contra jugadores y directiva.

FICHA TÉCNICA:

RC Deportivo: Koval, Bóveda, Albentosa, Sidnei, Navarro; Muntari (Krohn-Dehli, min.80), Borges, Çolak (Rubén, min.43), Adrián; Lucas Pérez, Andone (Bakkali, min.84).

SD Eibar: Dmitrovic; Peña, Arbilla, Lombán, Cote; Dani García, Diop (Kike, min.60); Orellana (Pedro León, min.27), Jordán, Inui (Alejo, min.74), Charles.

Goles: 0-1: Inui, min.10. 1-1: Andone, min.33.

Árbitro: Jaime Latre. Expulsó a Koval con roja directa y mostró tarjeta amarilla a Sidnei en el Dépor y a Rubén Peña, y Cote en el Eibar.

Incidencias: Estadio Municipal de Riazor. Partido de la jornada 27 de Primera División.

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