Lágrimas sobre Riazor

1

Dani Mallo volvió a Riazor, pero cayó eliminado en la Copa ante el equipo de toda su vida. El portero nos trae una nueva edición de su columna de opinión “Bajo Palos”.

Hoy me he levantado con una mezcla de sensaciones, y aunque no tengo el cuerpo para alegrías, no puedo dejar pasar esta ocasión de hablar con vosotros.

Llegue a Riazor feliz por volver a casa. A mi club desde antes de jugar al fútbol. Al estadio donde vi mi primer partido de fútbol profesional. Al estadio donde viví las mayores alegrías de mi carrera deportiva. Y lo hacía como visitante, sensación extraña.

Desde el primer momento me sentí como si nunca me hubiera ido. Todos los empleados me saludaron como si los 6 años que hace que me fui, fuesen solo 7 días. Desde la puerta hasta la entraña mas profunda del estadio. Abrazos, manos que se estrechan, palabras cariñosas…

Porteros, personal de seguridad, jardineros, utilleros, médicos… los jugadores con los que coincidí y muchos con los que no lo hice. Todos ellos me hicieron sentir como un chico que se va de casa y años después vuelve y le reciben con una comida familiar. Fui feliz.

Una hora mas tarde, estaba en Riazor calentando en la mitad del campo del equipo visitante. Extraño otra vez.

El público -vosotros- empezabais a llegar y a cantar mi nombre. Antes de comenzar los que estábais en Maratón me ovacionásteis, me emocioné por primera vez…

Y empezó el partido. Marcamos a los tres minutos, levanté los brazos un instante y los baje enseguida. Estaba contento por el gol pero no quería celebrarlo. Pronto empató Lassad, pero estábamos haciendo un buen partido, me sentía bien y el partido estaba abierto.

El Dépor dominaba pero sacamos dos o tres contras peligrosas. Un par de acciones, buenas sensaciones y llegó el descanso.

Sabíamos que el Dépor nos apretaría tras el descanso, pero el partido estaba abierto como queríamos.

Antes de empezar la segunda parte mientras me dirigía a la portería los que estabais en General me ovacionasteis… y me emocione por segunda vez.

Comenzó la segunda parte, el Dépor apretaba pero aguantábamos. Creamos un par de ocasiones muy claras,pero no marcamos.

Entonces llegó el cambio, entró Juan Carlos Valerón, se acabó nuestro partido y mis buenas sensaciones. El ‘Flaco’ hizo lo que mejor sabe hacer y en nuestras carnes sufrimos los pases de tiralíneas que tantas veces aplaudí cuando éramos compañeros. En quince minutos dejó a Lassad solo dos veces y no nos perdonó.

Mi sueño de ganar en Riazor se me escapaba entre los dedos, a golpes de magia canaria. Después Salomao le regaló el cuarto a Lassad y Guardado se unió a la fiesta. Asistió al joven extremo para certificar nuestra derrota.

Sufrí, como hace mucho tiempo no sufría en un campo de fútbol. Así el estadio que más alegrías me había regalado ahora, me daba un golpe duro y doloroso. Estaba dolido, por que soy ambicioso, competitivo 100% y se que no tenía que demostrar nada pero no os engaño, quería ganar.

Una media docena de ‘huuuys’ mas tarde, se acabó el partido. El mismo que empezó como un sueño y termino como pesadilla.

Y en medio de esa pesadilla, me despertásteis con otra ovación. Sin darme cuenta, estaba en el centro del campo, escuchaba mi nombre coreado por Riazor.

Miré al cielo y vi mi foto en el marcador electrónico. Me emocioné por tercera vez . Las lágrimas se asomaban a mis ojos y una nube de jugadores del Dépor me rodeó. Abrazos, buenas palabras y gestos de afecto. Aguanté las lágrimas y di las gracias no se cuantas veces.

Ya en el vestuario el gran Valeró se acercó para hablar conmigo una vez más, y como es él, casi a pedir perdón por destrozar nuestro trabajo con su ingenio. ¡Gracias ‘Flaco’!

Gracias a todos: Jose Sambade, Manuel Pablo, Xisco, Bruno Gama, Alex Bergantiños, Laure, Dani Aranzubia… gracias a todos. Gracias Suso, Javi Rego, Juan Hermida, Dr.Barral, Miguel, Javi, Dr. Arriaza, Rafa Carpacho, Juan, Pachi Dopico… Todos los que ayer os acercasteis a saludarme y mostrarme cariño. Perdón si me olvido de algún nombre, pero mi memoria es imperfecta.

Pero JAMÁS olvidaré el día de ayer, y seguro no será por la goleada, que la olvidaré lo antes que pueda.

No olvidaré el recibimiento que todos vosotros me brindásteis, el cariño que me demostrásteis y las ovaciones que me regalásteis.

Creo que no podría explicar todo lo que sentí, he intentado explicarlo en mi articulo de hoy… pero las palabras no me llegan para agradeceros lo de ayer.

GRACIAS, MUCHAS GRACIAS A [email protected] NUNCA LO OLVIDARÉ.

Sobre el Autor

Comentarios están cerrados.