Manu Sánchez analizó el empate ante el Valladolid en Riazor y tiene un diagnóstico claro. Para el que fuera técnico del Dépor ABANCA, la clave está en un Deportivo que todavía no ha encontrado cuál es su identidad, ni demuestra en los partidos a qué quiere jugar. Estas son las claves del Deportivo 1 – Valladolid 1.
Un problema más profundo que la intensidad
Para Manu Sánchez, el empate ante el Valladolid no se explica por una cuestión de actitud. «El Dépor tiene un problema, y no es de intensidad. La tan manida intensidad de la que se habla es, en realidad, un problema de identidad futbolística. No acabamos de ver a qué quiere jugar este equipo. Qué quiere proponer».
Para Manu, el equipo coruñés necesita definir su propuesta: “Hay que tener claros tres o cuatro conceptos: si quiere ser protagonista, si quiere jugar en campo rival, si quiere robar rápido… Otros rivales lo tienen y nos están castigando.”
Un Valladolid que supo dónde hacer daño
El técnico explicó que el conjunto pucelano tuvo muy bien estudiado al Deportivo y supo anular sus virtudes desde el inicio. «El Valladolid saltó al campo para imponerse y tener el balón, y lo consiguió con demasiada facilidad. Con mucha facilidad nos metían en el área, lo que es aún más preocupante. Tenían muy bien estudiado el estigma de las transiciones del Deportivo: fueron agresivos y jugaron al límite».
Además, subrayó que los visitantes impidieron al Dépor correr en ningún momento, explotando sus debilidades en las transiciones. «La clave en la primera parte es que no nos permitieron correr en ningún momento. Ahí se notaba, en los duelos, que estamos un punto por debajo del Valladolid. Como ya vimos en el partido de Santander».
Una segunda parte condicionada
Manu reconoció que la expulsión de Marcos André cambió por completo el desarrollo del encuentro. “Antonio Hidalgo sale con un plan para la segunda parte, pero la expulsión te trastoca todo. Intenta reconducirlo enseguida y volvemos a línea de cuatro.”
El analista destacó también que los cambios no resultaron tan acertados como en otras ocasiones. “Quagliata estaba dando la intensidad y el veneno que él pide. Stoichkov me estaba gustando dentro del contexto general. No estaba acertado, pero tenía destellos.”
Falta de comprensión en el tramo final
En su análisis, para Manu fue clave cómo el Deportivo gestionó los minutos finales donde no estuvo acertado. «El Deportivo no acaba de entender lo que implica terminar los últimos minutos con dos puntas. No se trata solo de meter mucha gente por delante del balón, sino de edificar comportamientos colectivos. No se cargaba el área, no había centros laterales… No entendimos que teníamos dos delanteros».
El penalti señalado a favor en el descuento fue, en su opinión, un premio inmerecido. «El penalti llega precisamente en una acción de centro al área. Fue un regalo, un premio que sobre el campo no nos merecimos. El silencio atronador de Riazor dictó sentencia. De esta manera, el problema no es de intensidad, sino de identidad futbolística».