Dava Torres, capitán del Liceo, repite como columnista en riazor.org. El de Monte Alto repasa la buena situación del equipo luego de cinco victorias consecutivas en liga, pero se centra en condenar un lamentable acto violento en el hockey de nuestro país.
Dejamos a un lado los resultados. Hemos vuelto a una buena dinámica, hemos cogido una buena ola. Vamos a intentar surfearla hasta el parón de navidades.
Pero la noticia y de lo que me gustaría hablar es de lo que pasó en la pista del Voltregà en el derbi catalán entre el equipo local y el Patí Vic. El partido acabó en empate y por el ambiente suele ser uno de los partidos más bonitos de nuestra liga. Y digo suele, porque esta vez ha sido protagonista por la imagen más fea que podíamos ver.
Un aficionado local ha agredido a un jugador y amigo mío del Vic, Oriol Vives, viejo conocido de nuestro equipo. Tuve la suerte de jugar con él en mi primer año en el Liceo, y es sin duda, uno de los veteranos más queridos de nuestra liga. Un tipo que siempre juega limpio y que allá por donde ha pasado ha dejado amigos.
Pues esta vez mientras jugaba el último minuto del partido, mientras llevaba la bola por la banda, un aficionado le ha golpeado en la cara un puñetazo. Horrible. El pabellón no es el habitual del Voltregà, y parece que no lo será por mucho, pues queda bastante claro que no cumple con las medidas de seguridad mínimas.
Siempre es igual, tiene que pasar algo malo para que hayas respuestas buenas, pero no por ello hay que dejar de hacerlo.
Los capitanes de la Ok liga nos hemos juntado para hacer un comunicado conjunto para denunciar lo sucedido. Todos y cada uno de los capitanes de los equipos. Honra al Voltregà querer participar en este escrito, mención especial para ellos.
No somos nosotros los encargados de aplicar una u otra sanción, pues eso atañe a nuestra Federación, pero sí nos toca denunciar actos que sean peligrosos para nuestra seguridad. Y cuando digo a nosotros me refiero a los jugadores, al staff y a los árbitros. Pues recordemos que todos somos parte de esto.
Viva el deporte, viva el hockey sobre patines.
Pero siempre bajo el respeto y la no violencia.
Por nosotros y por las próximas generaciones.
