Miguel Loureiro se perderá el partido del próximo sábado ante la UD Las Palmas tras ver la quinta tarjeta amarilla de la temporada en el empate frente al Cádiz. Un agarrón le costó la amonestación y, con ella, una sanción que rompe una de las constantes del curso: la presencia ininterrumpida del defensor en el once del Dépor.
La baja es sensible para Antonio Hidalgo, que pierde a uno de sus futbolistas más fiables y versátiles. Loureiro había disputado todos los minutos en Liga hasta ahora y se había convertido en una pieza estructural del sistema blanquiazul, tanto en el centro de la zaga como en el lateral derecho cuando el equipo lo necesitó.
Un fijo que lo ha jugado todo
La confianza del técnico en el central de Cerceda viene de lejos. Ya fue una petición expresa de Hidalgo tras su llegada y su impacto fue inmediato: aterrizó en A Coruña en agosto y se vistió de corto al día siguiente para jugar un amistoso ante el Middlesbrough. Desde entonces, continuidad total.
También en Copa del Rey tuvo peso específico. Mientras otros habituales descansaban, Loureiro fue protagonista ante Sámano y Sabadell. Su primer y único respiro llegó precisamente en la eliminatoria frente al Mallorca, cuando se quedó en el banquillo tras 20 partidos consecutivos participando.
Opciones para el eje de la defensa
Ante el Cádiz, Loureiro formó pareja de centrales con Lucas Noubi, una de las alternativas que maneja Hidalgo para el compromiso ante Las Palmas. En el horizonte aparecen también otros nombres condicionados por el estado disciplinario del grupo: Arnau Comas, Dani Barcia y Quagliata están apercibidos con cuatro amarillas. En la delantera, Zakaria suma las mismas.
El Dépor afrontará la visita a Las Palmas sin uno de sus “chicos para todo”, un futbolista que ha sostenido al equipo desde la fiabilidad y la polivalencia. Un reto añadido para un once que deberá reajustarse sin uno de sus pilares.
