«Vengo a ser feliz y a revertir la situación». Con estas palabras se presentó Lucas Pérez en Cádiz a comienzos del mes de abril cuando confirmó su vuelta al equipo del que se había marchado para ‘bajar al barro’ con el Deportivo. Desde entonces el club andaluz ha cumplido con el objetivo de la permanencia y afronta una reconstrucción este verano por la que no pasa el delantero coruñés, cuya salida se ha hecho oficial este lunes.
Su segunda etapa en el Nuevo Mirandilla se resume siete partidos en de los cuales cuatro pudo disputar como titular, aportando un gol que abrió la lata en la penúltima jornada. Hasta ese momento tuvieron que esperar para confirmar una salvación hasta ese momento muy esquiva y lograda en parte por el bajo nivel de los equipos de la zona baja. Ese día ante el Leganés fue su ‘último baile’ con la misma camiseta amarilla a la que en en tantas ocasiones ha dirigido mensajes de cariño.
Lucas tiene ante sí una pista libre para decidir tranquilamente su futuro, aunque ya ha demostrado que para él no es un problema ponerse a punto por su cuenta como ya tuvo que hacer antes de firmar en la Tacita de Plata. Así lo hizo desde su salida del PSV Eindhoven durante varios meses, demostrando que a su edad todavía le queda cuerda, aunque habrá que ver por cuánto tiempo.
El reencuentro con Idiakez
El tándem con el entrenador vasco parece que no ha funcionado mal y la prueba de ella está tanto A Coruña, donde logró el ascenso del curso 2023-24, como más recientemente en Cádiz. «Le mandé un mensaje cuando fichó por el Cádiz», relató el míster en su primera rueda de prensa y el destino quiso unirlos de nuevo poco después. Ahora sus caminos se vuelven a separar.
