En un deporte donde el foco, las repeticiones y los aplausos suelen quedarse en el gol, Germán Parreño recordó en su cuenta de Instagram la otra cara del fútbol. El portero del Deportivo compartió una reflexión que define la esencia de su posición… y que, por el momento competitivo del equipo y por su situación personal, va más allá de una frase motivacional.
«Mientras muchos sueñan con marcar el gol,
otros entrenamos para arruinarlo.
No es glamour.
Es repetir hasta que el cuerpo responda solo.
Es tirarte cuando nadie quiere tirarse.
Ser portero no es lucirse.
Es estar cuando duele».
El mensaje llega además desde una voz autorizada. Hasta hace pocas jornadas, Parreño era el guardián habitual bajo palos. Ahora le toca trabajar en silencio, esperar su oportunidad y convencer a Antonio Hidalgo desde el día a día.
La figura del portero: héroe o señalado
El portero vive en el filo. Puede ser el héroe que sostiene un resultado o el señalado por un error que cuesta puntos. Rara vez hay término medio. Parreño pone el foco en lo invisible: la repetición constante, el sacrificio físico y mental, el entrenamiento que no ocupa titulares… hasta que una parada cambia un partido.
En la memoria reciente de la afición blanquiazul hay una imagen que encaja perfectamente con su mensaje. El encuentro que selló un ascenso y en el que el guardameta, con una lesión en la mano, decidió continuar bajo palos. En los minutos finales firmó una intervención decisiva que permitió celebrar el objetivo sobre el césped. Poco después se conocía el alcance real: rotura en el radio del brazo izquierdo.
Eso también es “estar cuando duele”.
Un mensaje que encaja con el momento del Deportivo
La reflexión de Parreño conecta con el discurso que rodea al Deportivo en este tramo de temporada: trabajo, constancia y compromiso. Después de años en categorías inferiores y de un diciembre oscuro marcado por la ausencia de victorias, el equipo ha demostrado en las últimas jornadas que el oficio es el que despeja las nubes.