Después de sobrepasar la décima jornada de Liga, solo una pieza -sin tener en cuenta a los guardametas- se mantiene como insustituible en el nuevo Deportivo de Antonio Hidalgo. Miguel Loureiro es el único jugador de campo del cuadro herculino que ha disputado todos los minutos posibles esta temporada. El cercedense se ha eregido como el jefe de la retaguardia blanquiazul haciendo valer su jerarquía y polivalencia, al haber actuado tanto en el carril como en el centro de la zaga.
900 minutos, sin tener en cuenta los añadidos, es el tiempo que ha estado Loureiro sobre el verde en el presente curso. La sustitución de su fiel escudero en este arranque -un Dani Barcia al que se le ve más cómodo a su lado– en la visita del Deportivo a El Sardinero, coloca al nuevo defensor blanquiazul como el único jugador de campo en disputarlo todo con el Dépor este curso. Loureiro se ha convertido en la extensión de Antonio Hidalgo -con el que llegó de la mano a Riazor procedente de Huesca- sobre el terreno de juego y su contundencia lo ha convertido en una pieza insustituible para el equilibrio que busca el equipo.
El otro futbolista del Deportivo que mantiene esta condición es Germán Parreño que, junto con Loureiro, es uno de los principales argumentos que sustentaron la firmeza defensiva mostrada por el equipo en este arranque. A pesar de haberlo emborronado en sus últimas dos salidas -con cinco goles encajados- el club coruñés se mantiene como uno de los equipos más sólidos de la categoría. Solo cinco conjuntos han encajado menos que un Deportivo que ha logrado mantener su portería a cero en, prácticamente, uno de cada tres partidos.
Un pleno amenazado por las tarjetas
La racha de Miguel Loureiro se ve amenazada por la acumulación de amarillas. El zaguero ha sido amonestado en tres de los últimos cuatro partidos y la amenaza de la suspensión por acumulación de tarjetas se encuentra a la vuelta de la esquina. Después de un inicio muy limpio por parte del cercedense, sin ver la cartulina en las primeras seis jornadas, los últimos compromisos lo han puesto en una situación delicada en este sentido.
En caso de ser amonestado este próximo domingo ante el Valladolid, ya estaría a una sola cartulina de la suspensión. Dos tarjetas más le obligarían a descansar, por sanción, una semana y pondrían a Antonio Hidalgo en un aprieto por perder a su insustituible y fiel compañero desde su etapa en el Huesca en un momento en el que la baja de Ximo Navarro merma el perfil derecho de retaguardia blanquiazul.
