Días antes de que el Dépor sellase el ascenso a Primera División ante el Valladolid, un grupo de artistas y vecinos de la Falperra ya lo había pintado en una pared. El mural, que ocupa uno de los laterales de la pista deportiva del barrio, nació como homenaje al Deportivo en paralelo a las obras de renovación de la cancha impulsadas por el Concello de A Coruña.
Con muchos detalles, en primer plano se puede ver la imagen tanto de Yeremay como de Mario Soriano caracterizado como el Joker. Además, las bengalas que se suelen usar en las celebraciones, la Torre de Hércules y una de las imágenes que refleja a toda la plantilla: una celebración de gol.
La alcaldesa Inés Rey visitó las instalaciones acompañada por Carlos Ballesta, consejero delegado del Real Club Deportivo, Jaime Suárez, presidente de la asociación de vecinos de la Falperra, y Marcos Lamas, uno de los artistas que participaron en la elaboración del mural. «Este mural simboliza muchas cosas. La primera, el sentimiento deportivista latente en el conjunto de la ciudad, tan vivo como está en nuestros barrios», señaló Rey.
La cancha de la Falperra lleva décadas siendo uno de los núcleos de convivencia del barrio. Generaciones de vecinos crecieron jugando al fútbol y al baloncesto en ella. Ahora, también lo harán con un mural deportivista como testigo.
La alcaldesa subrayó la dimensión de ese vínculo entre el club y los barrios: «Las nuevas generaciones, con muchas niñas y niños que vieron al Dépor sufrir y emerger desde la Primera Federación, están tan volcadas con sus colores ya desde edades tempranas». El mural, elaborado de forma desinteresada, quedó terminado justo antes del 24 de mayo, la noche en que el Dépor certificó ante el Valladolid su regreso a la élite.
