Si el proceso de búsqueda de entrenador tras la destitución de Idiakez estaba siendo cuanto menos desconcertante, el contundente triunfo del Deportivo ante el Cartagena añade otro poderoso ingrediente a la mezcla con el que la dirección deportiva blanquiazul tendrá que lidiar en los próximos días: el factor Óscar Gilsanz.
Sin hacer ruido, el hasta hace unos días técnico del Fabril y de momento interino del Deportivo dejó huella en su estreno al frente del primer equipo. Tanto, que en el club coruñés empiezan a considerar seriamente que el de Betanzos siga en el banquillo deportivista al menos en el partido contra el Eibar fijado para el próximo lunes 11 de noviembre. No hay comunicación oficial en ese sentido, pero teniendo en cuenta que queda más de una semana por delante, bien harían en pronunciarse pronto para evitar una sensación de incertidumbre que no beneficia a nadie.
La plantilla se ejercita ahora mismo en Abegondo después de regresar de Cartagena y previsiblemente disfrutará de varios días de descanso teniendo en cuenta la distancia con el siguiente encuentro y la acumulación de estas últimas semanas.
Baile de nombres
En los últimos días no han parado de llegar ofrecimientos a la Plaza de Pontevedra, nombres que han salido a la luz pero que ni siquiera llegaron a ser considerados por la dirección deportiva. El estudio de todas las opciones posibles no parece que vaya a cesar todavía, manteniendo así todas las opciones abiertas y sin cerrar ninguna puerta.
Lo que sí parece claro es el respaldo del entorno blanquiazul a Óscar Gilsanz, al que buena parte de la afición considera tan capacitado o más como varios de los posibles candidatos al banquillo, con el valor añadido de tratarse de un entrenador de la casa cuyo currículum en categorías inferiores lo avala. Y si después de tres días con el equipo consiguió que se viera un buen Dépor en Cartagena, quizá sea justo decir que se ha ganado al menos una semana completa de trabajo para que se vea de lo que es capaz en Riazor.
