El Deportivo trata de centrar su atención en el crucial partido ante el Cartagena después de una semana convulsa con cambio en el banquillo. Cambio, además, que no apunta ser el último, ya que el club sigue buscando mientras le encarga a Óscar Gilsanz la tarea de asumir las riendas como interino. El de Betanzos debe armar un plan de partido a contrarreloj y por el camino se encontrará con un problema heredado que también tuvo Idiakez en sus últimas horas como técnico blanquiazul: las bajas en el centro del campo.
Por tercera jornada consecutiva, José Ángel y Mfulu serán baja, lo que deja al entrenador de Betanzos sin un mediocentro defensivo para asistir a Cartagonova. Sí está cerca de recuperarse Jaime, al que Idiakez utilizó en esa posición durante la temporada pasada, pero habrá que ver si Gilsanz ve al central capacitado también para cumplir esa labor de ancla por delante de la defensa.
El que ha venido adaptándose a esa posición recientemente es Diego Villares. El centrocampista de Vilalba uno de los jugadores al que Gilsanz conoce bien después de haber coincidido hace años en el Racing Villalbés, había sido el elegido por el técnico vasco para dar equilibrio al equipo, acompañado en ambos casos por Mario Soriano en un doble pivote que ha dejado dudas.
Otra opción pasa por variar el dibujo en la medular y apostar por tres centrocampistas, con piezas como Hugo Rama o Patiño que quizá puedan tener su oportunidad. En todo caso, Gilsanz ha venido jugando estos últimos años, tanto en el Juvenil como en el Fabril, con dos únicos mediocentros.
