Pablo Hernández se vuelve a cruzar en el camino del Deportivo. En la primera vuelta, su Castellón puso fin a la imbatibilidad de los coruñeses en casa y dejó una muestra clara de una propuesta muy definida, sostenida desde el compromiso colectivo, la presión alta y la voluntad constante de jugar en campo contrario. En una extensa entrevista concedida a Enrique Ballester en El Periódico, detalla cuál es su visión del mundo del fútbol.
El compromiso como punto de partida
Su modelo se sostiene, antes que nada, en el trabajo de todos. Para Hernández, el compromiso no entiende de jerarquías ni de marcadores, porque en su equipo “están todos muy comprometidos, juegue quien juegue”, con una implicación constante tanto “perdiendo, ganando o empatando”, donde todos “corren, presionan, atacan y defienden”.
Además, todo parte de su concepción de lo que es el fútbol. «Se trata de lo que representa el club, de tener una idea clara, un estilo, una filosofía e ir a muerte con ella. Tener los jugadores adecuados para llevarla a cabo y creo que los tenemos. Se trata de tener todo eso e insistir. Se trata de que ellos se lo crean, de transmitirles que son buenos porque lo son y que tienen que fluir y pensar solo en el bien del equipo en todo momento».
Presión alta, duelos y segundas jugadas
Esa exigencia colectiva conecta directamente con su manera de entender el fútbol actual. Presionar alto, muchas veces en hombre a hombre, implica llevar el partido a un escenario físico, de duelos y segundas jugadas. Cuando el rival opta por el juego largo, Pablo Hernández lo tiene claro: “quien gana esa segunda jugada determina si atacas o te toca correr hacia atrás”, un aspecto en el que su Castellón ha ido creciendo y que, reconoce, les “está dando cosas buenas”.
Delanteros al servicio del equipo
La idea no se negocia tampoco en ataque. Pablo Hernández asume el debate sobre el gol, pero no reduce el papel del delantero a las cifras. Marcar es importante, pero insuficiente si se quiere sostener un equipo que controle partidos y juegue lejos de su portería. Para eso necesita delanteros que “corran, que presionen, que se tiren a banda, que se asocien”, porque es lo que demanda el funcionamiento colectivo.
Control no es posesión
Cuando habla de control, no lo hace desde la posesión estéril. No le interesa acumular balón lejos de la portería rival, sino todo lo contrario. Se siente reflejado en un Castellón que busca jugar en campo contrario, presionar alto y generar ocasiones, con una propuesta ofensiva que asume riesgos en defensa, pero siempre desde el equilibrio. Para él, la clave está en “jugar el mayor tiempo posible en campo contrario”.
Gestionar los momentos malos
En una categoría tan exigente, Hernández también pone el foco en la gestión emocional. Sabe que llegarán derrotas y fases complicadas, pero cree que la diferencia estará en cuánto duren. Además, tampoco evitó hablar de la palabra ascenso. «La gente está ilusionada y nosotros también, pero hay que ser conscientes de la dificultad de esta competición y de que hay rivales que se juegan mucho y tienen mucho nivel. La clave residirá en que, cuando lleguen esos momentos (y perdamos partidos), sepamos manejarlos y dar la vuelta enseguida a la situación. Si somos capaces de que los momentos malos duren muy poco, eso nos acercará a estar en las posiciones de ahora».