Max Svensson recupera ante Salva Ruiz en la acción que desencadena el Deportivo 1-0 Castellón
Foto: Laura Santos

La pizarra del Deportivo 1-0 Castellón: A falta de mediapuntas, presión

El Deportivo 1-0 Castellón supone que el equipo local se lleve la ventaja a Castalia. En un partido en el que no pudo construir por dentro, la presión fue su mejor mediapunta.
6 junio 2023 - 21:06

Hace ya unos años, Jurgen Klopp popularizó una frase que explicaba perfectamente el paradigma hacia el que se movía el fútbol actual: «La presión es el mejor mediapunta del mundo». Después de que Pep Guardiola revolucionase el balompié con el modelo de juego más combinativo que se había visto nunca, muchos equipos empezaron a imitarlo. Y ante toda tendencia ganadora acaban apareciendo fórmulas para tratar de contrarrestarla.

Así, se empezó a trabajar cada vez más la presión adelantada como fórmula para penalizar esa salida desde atrás. Porque con un pulido trabajo sin balón, no solo podías cortocircuitar al rival, sino ganar sin tener que recurrir a la construcción.

El Deportivo es un equipo ofensivo. Propositivo. Que pretende construir desde atrás. Pero nadie puede ganar única y exclusivamente controlando una sola fase del juego. Y ante el Castellón, se demostró. El equipo coruñés fue quien llevó el peso durante gran parte del choque. Pero ante un equipo que también gusta de disponer de la pelota aunque acudió a Riazor a evitar que pasasen cosas, no le dio con eso.

El bloque castellonense taponó muy bien a Lucas Pérez y Mario Soriano, que no solo son los mediapuntas del Dépor, sino sus jugadores más determinantes. Y ante la falta de mediapuntas, el equipo herculino apeló a la presión para encontrar sus mejores oportunidades y materializar el Deportivo 1-0 Castellón, un resultado que le permite colocarse con una valiosa ventaja en el ecuador de la eliminatoria.

Tapón por dentro

El Deportivo de esta temporada ha tenido, tiene y tendrá su gran fortaleza en el carril del central del ataque. Aunque desde su llegada, Rubén de la Barrera ha pretendido potenciar otros recursos para que el equipo no dependa casi exclusivamente de su juego interior.

Precisamente por eso, ante el Castellón, De la Barrera volvió a repetir la fórmula del choque ante el Algeciras y apostó por contar con, al menos, un extremo puro en la alineación. El elegido fue, de nuevo, Yeremay Hernández, el encargado de potenciar la amplitud del equipo pinchado al carril izquierdo, con Mario Soriano compartiendo una doble mediapunta con Lucas Pérez y Antoñito ocupando casi en solitario el carril derecho.

Como decimos, el plan del Deportivo fue muy parecido al del Algeciras. Aunque con matices para protegerse más. Unos matices que le permitieron no sufrir ante el Castellón pero, a la vez, ser menos dañino. La clave estuvo en el rol de Villares: con libertad para ir y venir en el penúltimo partido de liga regular y mucho más contenido en el primer duelo de playoff.

La estructura ofensiva del Deportivo en inicio de juego: Villares lateralizado para atraer a Koné, que no picó y se quedó en intermedias para controlar también a Antoñito. Lucas y Soriano por dentro con el doble pivote rival y Antoñito y Yeremay dando amplitud.

Por un lado, el vilalbés tenía como función conformar una línea de cuatro para generar superioridad numérica cada vez que el inicio de juego se producía lejos de Mackay, algo que sucedió mucho ante las dificultades del Castellón para salir de su campo. Por el otro, una vez que el juego progresaba, el mediocentro se mantenía no demasiado lejos de los centrales, ejerciendo como guardaespaldas de un Antoñito que tenía como misión jugar alto y abierto para recibir en ventaja ante un Castellón que priorizaba cerrarse mucho.

El rol del vilalbés ayudó al Deportivo a progresar en los primeros pases al tener superioridad frente a un Castellón que propuso, de inicio, un 4-4-2 en bloque medio poco presionante. El bloque de Rudé esperaba y cuando algún deportivista decidía qué hacer, ‘saltaba’ a por él con la intención de orientar la dirección del juego hacia fuera. Porque la prioridad del Castellón fue siempre evitar las conexiones interiores. Para ello, no dudó en cerrar mucho a sus extremos y pedirles que no fuesen agresivos, sino que guardasen esa posición intermedia que les permitía estar no perder la cohesión y estar cerca de cualquier posible receptor.

Con Villares siempre cerca de los centrales para redoblar las vigilancias ofensivas, el Deportivo pierde un elemento de ruptura. Casi todo pasa por jugar dentro, pero Lucas y Mario están muy controlados. El de Monelos se ofrece como receptor, pero tiene cuatro rivales encima. El Castellón defiende bien en bloque.

Le salió bien al equipo visitante, que cerró todas las vías de agua posibles por dentro gracias a sus buenas distancias a lo ancho y a lo largo. Unas distancias que le permitieron controlar mucho a Lucas y a Soriano, que nunca lograron recibir cómodamente a pesar de buscar constantemente la manera de atacar los ángulos ciegos de Kochorashvili (impresionante su encuentro) y Calavera.

El peligro está por fuera

El Deportivo no encontró por dentro en el primer tiempo y su única vía para dañar de verdad fueron los carriles exteriores. Para empezar, con un Yeremay Hernández que fue el elemento individual condicionante a partir del regate del que el equipo ha carecido a lo largo de todo el curso. Por el otro lado, Antoñito no logró generar ni de lejos lo mismo, como era de esperar.

Pero su equipo tampoco logró aprovechar esos movimientos dentro-fuera de Lucas o Svensson para atacar la profundidad y darle una opción de pase al lateral. Bien con ellos mismos haciendo salir de zona a Calavera o a Granero, bien con la aparición por dentro de otro futbolista, aprovechando el hueco libre. Ahí fue donde el rol de Villares se notó ‘para mal’. En vez de soltarse para amenazar, quedarse protegiendo. Lógico por una cuestión de prioridades en un playoff.

Antoñito, muy abierto y alto, recibía siempre libre. Y aunque le terminaban ‘saltando’ el Deportivo apenas supo como aprovechar las rupturas al espacio entre Salva y Granero de Lucas o Max. El movimiento se repitió varias veces (estaba pautado), pero en pocas acabó permitiendo al equipo atacar más en profundidad.

Así, el Deportivo no logró desarbolar de manera contundente al Castellón desde su posesión, a pesar de su buen ritmo de juego y su movilidad. Algo, por otro lado, esperable en una fase de ascenso. Y aunque dispuso en la primera mitad de varias ocasiones de gol muy claras, De la Barrera decidió modificar en el segundo acto. De empezar a construir dentro para acabar por fuera, el equipo pasó a iniciar por fuera para tratar de acabar por dentro, como él mismo apuntó en rueda de prensa.

¿Y cómo se dibujaron esas intenciones? Con la posición de Mario Soriano. Ante la fabulosa vigilancia de Kochonashvili al madrileño, De la Barrera optó por pedir al ’10’ que partiese de manera sistemática al carril izquierdo. Para favorecer sus recepciones y no sobrecargar el pasillo en el que seguía Yeremay, Lebedenko pasó a jugar de nuevo por dentro. Así, el ucraniano ejerció prácticamente como volante izquierdo para fijar al extremo derecho rival y aclarar el pase hacia Soriano.

En la segunda parte, el Deportivo cambia: empieza a construir por fuera para acabar por dentro. Para ello, Lebedenko se coloca como interior izquierdo para fijar dentro al extremo derecho rival y abrir línea de pase a Mario, que cae a banda. Kocho es el encargado de marcarle y aunque la distancia a recorrer es grande al tener que abandonar el carril central y bascular, acaba incordiando al madrileño casi siempre.

De este modo, el Deportivo pasó a cargar su construcción directamente por el carril zurdo, con Mario ejerciendo de ‘falso’ lateral izquierdo para acelerar las jugadas desde su conducción o asociándose con Yeremay, Lucas o Svensson. Una vez más, aunque el conjunto deportivista llegó con peligro, le faltó finura para terminar con peligro sus buenas jugadas y mejores intenciones. Una finura que contribuyó a rebajar el Castellón, capaz de no descomponerse con el movimiento del Dépor.

El trabajo sin balón, clave para ganar… y para sufrir

El Dépor no tuvo un mal nivel con balón durante tres cuartas partes del choque ante el Castellón. Pero lo que de verdad le llevó a sentir esa sensación de control e incluso sometimiento en momentos puntuales del primer tiempo fue su trabajo sin pelota. Porque el bloque deportivista salió a morder, con una presión tan agresiva como valiente, con la que quiso marcar el territorio desde el primer minuto.

El Deportivo sale presionando en 4-2-3-1 (o 4-4-2) con un bloque muy alto. Cuando hay un pase, un hombre de la primera línea salta al poseedor del balón y el resto identifica quienes son los posibles receptores y saltan a por ellos (flechas azules). Mientras, el resto del bloque se mantiene en intermedias para controlar a varios futbolistas a la vez (líneas blancas). Coordinación y agresividad.

Al contrario que ante al Algeciras, el Deportivo no concedió las bandas. De la Barrera apostó por mantener la estructura ofensiva (4-2-3-1) también a la hora de presionar muy arriba. El Dépor ofreció casi siempre el primer pase para, a partir de ahí, ir a morder al poseedor con el futbolista más cercano. No se trataba de un emparejamiento individual en sí, sino de que el equipo empezase ubicado en posiciones intermedias -entre dos o más jugadores rivales- para, a partir de ahí, ir achicando espacios a un bloque que no tiene problema a la hora de juntar pases en esa zona hasta encontrar la forma de progresar.

Una vez el mediapunta, el punta o los extremos ‘saltaban’ a presionar adquiriendo una marca ya individual, el resto del bloque se activaba para ganar metros y encimar también a los posibles receptores, en un marcaje mixto que impidió al Castellón progresar. La pauta era básica: acosar al poseedor para así poder adelantar la línea defensiva y ahogar al rival. Porque si el balón no está ‘apretado’, tirar a los defensas muy arriba puede ser un suicidio. Pero si la presión es correcta, salir de la cueva se hace prácticamente imposible, como le sucedió al equipo de Rudé, que incluso regaló varios saques de puerta al no encontrar vías para salir.

El Deportivo ahoga a su rival en banda, con varios futbolistas en zona de balón para impedir salir al rival. Álex detecta a un posible receptor y abandona su zona para marcar al hombre. El Dépor acaba robando y pudiendo atacar desde muy arriba.

Esa agresividad provocó que la sensación de asedio fuese elevada en el primer tercio del partido y condujo a varias pérdidas de balón del rival peligrosas, gracias también a que la activación y las ubicaciones en el press tras pérdida fueron buenos. Pero, evidentemente, el nivel de intensidad no se pudo sostener durante todo el choque. A la media hora se empezó a notar el bajón.

La presión previa al Deportivo 1-0 Castellón de Svensson. Los cinco futbolistas más adelantados presionan muy arriba y hasta Jaime sale de zona para perseguir a Cristian Rodríguez. El Deportivo incomoda al rival, que acaba girando el juego bien hacia Salva (con el foco negro). Pero la buena disposición blanquiazul y el esfuerzo de Svensson acaban provocando el robo en el lado contrario, que termina en gol.

Aunque el Deportivo remontó, como se pudo ver en la acción del gol, que nació de una primera presión tratando ahogando al rival en la banda. El Castellón supo girar el juego -como decimos, el Dépor ya no llegaba igual a apretar-, pero la valía de Svensson en una de sus grandes virtudes terminó por hacerle recuperar el esférico y rematar su recuperación en el Deportivo 1-0 Castellón.

En el tercio final, ya con el botín del gol a favor, el Dépor dejó de ir a presionar tan arriba. Y cuando fue, no logró alcanzar el nivel previo. A eso se le sumó su cansancio para contragolpear y sus errores a la hora de no concretar los ataques y permitir una transición rival.

Todo ello, unido a las apariciones de Pablo Hernández y de Saverio, terminó por inclinar el choque hacia el Castellón desde ese sector derecho. Porque el exfutbolista del Leeds e internacional con España encontró la forma de construir superioridades desde su posición de interior. Y el extremo deportivista terminó de acrecentarlas por sus constantes dudas a la hora de referenciar a qué rival marcar y su evidente dejadez defensiva en algunas acciones.

El Castellón se junta en el carril derecho. Con Lebedenko y Soriano acosando a un rival, Saverio no coge marca alguna y el contrario acaba encontrando la superioridad para salir. Luego, el extremo se queda lamentándose, mirando en vez de realizar el retorno defensivo una vez es superado y es Mario (más adelantado que él) quien disputa en la frontal del área.

Pese a los agobios finales, el cuadro de Rubén de la Barrera supo sufrir y amarró un Deportivo 1-0 Castellón justo, que le permite afrontar con garantías la vuelta. Y todo en un partido en el que no pudo obtener la mejor versión de sus mediapuntas. Aunque en casos como este, siempre quedará el recurso de la presión, el mejor mediapunta posible.

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