El encuentro del Fabril en Salamanca dejó una de las imágenes más tristes de la jornadas debido a los insultos racistas que tuvo que aguantar Rodrigue Dipanda, jugador del filial blanquiazul. Un grupo de aficionados locales comenzaron a cantar «musulmán el que no bote» y a realizar alusiones al joven camerunés, que partió como titular en la punta de ataque deportivista en el Helmántico. Este hecho llevó al colegiado a activar el protocolo antirracista, llegando a emitirse un mensaje por la megafonía del estadio.
No se trata del primer episodio de este tipo que sufre un miembro del equipo coruñés, pues ya la temporada pasada el senegalés Alioune Mané denunció una serie de improperios de tinte racista por parte de uno de los jugadores del Rayo Cantabria, segundo equipo del Racing de Santander. Sin embargo, en aquella ocasión no pudo demostrarse y finalmente el caso quedó en nada, aunque el pique siguió este curso con los jugadores de la primera plantilla cántabra mostrando en Riazor una camiseta del presunto autor de los insultos.
Contrasta con el recibimiento del Salamanca
Si el comportamiento de una parte de la grada dejó mucho que desear, la comparación es favorable para el equipo charro, que recibió al Fabril con un pasillo en honor al ya proclamado campeón de grupo. Un éxito que trae consigo el ascenso de categoría y el respeto del resto de rivales del grupo que ahora, como el Salamanca, podrán realizar esta acción a modo de aprecio.
🙌 Abran paso al campeón
🔹️ El Salamanca recibió al Fabril con un pasillo en el Helmántico después de lograr el ascenso
📸 🎥 @ManuLaya pic.twitter.com/K3ZgYnPEp9
— Riazor.org (@riazororg) April 19, 2026
