Hay imágenes que no necesitan demasiadas explicaciones. El abrazo entre Juan Carlos Valerón y Yeremay Hernández es una de ellas.
Valerón ya no forma parte del día a día del Deportivo, pero su vínculo con el club sigue intacto. Referente eterno del deportivismo, símbolo de una manera de entender el fútbol y el juego, su figura continúa siendo respetada y escuchada dentro y fuera de A Coruña.
El gesto con Yeremay no es casual. Es el reencuentro entre pasado y presente del club. Dos figuras que, además, se encontraron en el mismo tiempo y espacio. Con Valerón como técnico del Fabril y Yeremay empezando ya a explotar con la blanquiazul.
En una reciente entrevista en Marca, Valerón fue claro al referirse al joven extremo blanquiazul: “Ahora mismo es el jugador más determinante de la categoría. Tiene un futuro muy importante. Ha querido seguir creciendo con el Deportivo porque tiene el deseo de subir a Primera con el equipo que lo ha acogido. Veremos qué pasa en el futuro, pero tiene muy buena pinta”.
No es una frase cualquiera. Viene de alguien que sabe lo que significa el Deportivo en su conjunto, asumir responsabilidades y convivir con la exigencia. Y pone en valor una decisión que en el fútbol actual no siempre es habitual: la de quedarse, la de apostar por un proyecto y por un club.
El abrazo, compartido por el Deportivo con apenas unos emojis, encierra todo eso. Respeto, admiración y continuidad. La sensación de que, más allá de etapas y cargos, hay una identidad que se mantiene.
