El camino del Real Zaragoza esta temporada está siendo una auténtica penitencia. No empezó bien y ha continuado peor con una serie de resultados adversos que han conducido al equipo a la última posición de la tabla con el ascenso como un peligro real. Tanto es así que la directiva optó por una decisión traumática hace unos días como fue el despido del director deportivo Txema Indias y el entrenador Rubén Sellés. Ahora, el encargado de rearmar el proyecto zaragocista será un viejo conocido en la capital aragonesa como Lalo Arantegui como nuevo responsable de la parcela futbolística.
El escenario no es para nada sencillo, pues la distancia con la zona de salvación es a estas alturas de ocho puntos con una plantilla hundida en lo anímico. Sin embargo, Arantegui no podrá contar con el ‘comodín’ del mercado de invierno, finalizado a comienzos de febrero. Así las cosas, la situación podría resumirse en que ‘esto es lo que hay’ para uno de los históricos del fútbol español, ahora hundido en la Segunda División.
«Un descenso sería un drama y nos tiene que dar miedo y vértigo, pero no quiero ver personas cabizbajas. Quedan 42 puntos, tenemos que ser valientes, ir recuperando gente, ir todos juntos a todos los sitios y esto tenemos que sacarlo sí o sí, todo puede cambiar desde este viernes», explicó Arantegui en su presentación. Aún así, confía en que el equipo tiene «más potencial del que dejé», pero de momento tendrá que ser con David Navarro como técnico interino a la espera de la llegada de uno definitivo.
Trece largos años en la ‘B’
La travesía del Zaragoza por la división de plata está siendo larga, ya que su última aventura en Primera tuvo lugar en la temporada 2012-13. Desde entonces han pasado casi trece largos años en los que ha competido por el ascenso en el playoff, pero quedándose siempre a las puertas del objetivo. Recientemente ha sufrido bastante para salvarse, aunque ahora parece que el ‘infierno’ está algo más cerca.
