El Deportivo recibirá la próxima semana la visita del Real Zaragoza en el estadio de Riazor. Sin embargo, el club maño no podrá contar en A Coruña con el apoyo de sus aficionados como suele ser habitual en los desplazamientos porque no recibirá entradas visitantes. Esto se debe principalmente a dos motivos: garantizar la seguridad de los aficionados blanquiazules dentro del recinto, pero también por no haber recibido los herculinos billetes en el partido de ida.
Nadie es ajeno a la gran rivalidad existente entre ambas aficiones, por lo que la principal preocupación de la directiva coruñesa es que no haya ningún tipo de la problema. Tanto en el interior del campo como en los aledaños durante las horas previas. Sobre todo después de que el curso pasado se viesen imágenes lamentables con los ultras del Málaga vandalizando y amenazando la convivencia en las calles de la ciudad.
Por lo tanto, esta decisión supone un punto en contra del Zaragoza, que no vive un buen momento en la división de plata y ve comprometidas sus opciones de permanencia. De hecho, ocupan en este momento una de las posiciones de descenso pese a haber ganado hace unos días al Cádiz: son los penúltimos clasificados a seis puntos de la salvación.
El Ibercaja Estadio, sin grada visitante
Este es y no otro el motivo por el que el Deportivo no pudo recibir entradas en su visita a Zaragoza en la primera vuelta. Las obras en La Romareda de cara al Mundial de 2030 ha provocado que los zaragocistas tengan que jugar en un estadio ‘temporal’ durante este curso. No ha sido el único, pues es algo que les está pasando a todos los rivales de los aragoneses este curso. La prioridad de los socios locales se ha impuesto y nadie recibe entradas visitantes. Así las cosas, el Dépor no tiene motivo para aplicar ahora la ‘regla de reciprocidad’.
