El final de 2024 para el Deportivo fue, al igual que los últimos meses, complejo. El conjunto blanquiazul lo comenzó de la peor manera con una sorprendente eliminación en la Copa del Rey ante un club de inferior categoría y lo completó con una dura derrota en Riazor frente al Mirandés. Por el medio, los coruñeses fueron capaces de golear al Castellón en uno de los encuentros con más efectividad de la temporada.
Despedida tempranera de la Copa del Rey
En este deporte uno no debe fiarse de nada, pues las apariencias son engañosas y cuando solo hay una división de diferencia todo puede pasar. Esto es lo que sucedió en la segunda ronda de la Copa, cuando el Dépor visitó O Couto para verse las caras con el Ourense CF. Los de Óscar Gilsanz eran los claros favoritos ante un equipo que transitaba por la zona baja de Primera Federación, pero de poco sirvió.
En una oportunidad para que la segunda unidad se reivindicase, los suplentes se dispararon en el pie y demostraron el por qué de la falta de confianza en el banquillo. Pocas luces y muchas sombras dejaron una preocupante sensación y la duda de qué pasará el día en el que los Lucas, Yeremay o Mella no estén a su mejor nivel, sufran una lesión o estén sancionados.
En un ejercicio de impotencia, no fueron capaces de batir a ‘Pato’ Guillén, muy cómodo durante la mayor parte del choque. El balón parado, gran mal de los herculinos en la primera parte de la temporada, volvió a castigarlos en el tramo final, momento en el que Ángel Sánchez remató un saque de esquina para desnivelar el marcador y dar el pase de ronda a los locales.
Resaca ante el Zaragoza
Todavía con la eliminación en la cabeza, el Dépor se enfrentó ese mismo fin de semana al Zaragoza, también K.O. en la segundo partido del torneo. Los maños llegaban a Riazor en una mala racha de resultados a las órdenes de Víctor Fernández, exentrenador deportivista, y fueron superiores durante una buena parte de los minutos. Tanto es así que resulta inexplicable que no fuesen capaz de ver puerta con anterioridad.
Mario Soriano puso por delante a los blanquiazules con un gol en los primeros minutos aprovechando un balón rechazado por el palo después de un mano a mano de Yeremay. Parecía que, esta vez sí, la fortuna les sonreía en Riazor. Por poco tiempo. De nuevo en el tramo final, un gol de Francho Serrano le costó dos puntos cuando parecía que la victoria ya se iba a quedar en casa.
Un Dépor con dos caras
Tras el paréntesis del aplazamiento del partido ante el Tenerife, la última semana de competición del 2024 dejó una buena muestra de las (grandes) fortalezas y (grandes) debilidades del Dépor. En primer lugar de forma positiva ante un Castellón con un planteamiento muy ofensivos y que tendencia a dejar espacios atrás, justo lo que necesitan jugadores como Mella y Yeremay para entrar como cuchillos en la mantequilla.
Pese a que los de Dick Schreuder se adelantaron en el marcador, los locales le dieron la vuelta al luminoso y en el descanso ya mandaban por tres goles a uno gracias a un doblete de Mella y otro tanto de Villares. Ya en el segundo tiempo, Barbero y Yeremay completaron una manita que levantaba el ánimo del equipo y de una afición con pocas alegrías que llevarse a la boca en esta campaña.
Si ante los orelluts las sensaciones fueron buenas, contra el Mirandés fue todo lo contrario. Una filosofía de juego muy distinta, contra un rival más ordenado y que concede pocas opciones, al Dépor le costó mucho estar cómodo. Mientras tanto, los jabatos aprovecharon con mucha efectividad sus ocasiones y le endosaron un 0-4 que dejó a la vista las costuras.
Así despidió el Deportivo al 2024. Un año que, más allá de los últimos partidos, quedará marcado por las históricas imágenes del ascenso a LaLiga Hypermotion y la vuelta al fútbol profesional tras la larga travesía por el infierno de la Primera Federación. Todo ello completado con una gran noticia para el fútbol coruñés y para la propia ciudad como es la elección para ser sede del Mundial 2030. Una muestra de que A Coruña mantiene su nombre como gran plaza del fútbol en España a pesar de lo vivido en los últimos tiempos.