Un delantero capaz en el juego directo, hábil para asociarse y con ‘carrocería’ para atacar el espacio. Así es Iván Barbero, el nuevo punta de un Dépor que incorpora con el almeriense un ‘9 híbrido’. Porque si hay algo que define al exjugador de Osasuna B es su variedad en cuanto a recursos. Algo que, a priori, hace que sea útil en casi cualquier escenario que se vaya a encontrar el Deportivo.
¿Que un rival te aprieta arriba y tienes que jugar más en largo? Iván Barbero es una buena referencia por el su capacidad para disputar balones aéreos y el dominio de su espigada figura de 186 centímetros para proteger el esférico.
¿Que el contrario te espera atrás? Barbero puede encargarse de fijar a los centrales pues no es el típico atacante que ‘necesita’ intervenir en el juego de manera constante, aunque sí sabe cómo hacerlo con sus buenos apoyos y descargas.
¿Que el Deportivo está en una situación propicia para esperar y contragolpear? Sin ser un velocista, el delantero de Roquetas de Mar posee una zancada poderosa. Esa cualidad le permite erigirse como una amenaza al espacio, aunque más como receptor en los metros finales que como director de la transición: sobresale más por su potencia que por su finura a la hora de llevar el esférico pegado al pie.
De este modo, Imanol Idiakez ya cuenta con un delantero que, por perfil -sin entrar a valorar el nivel-, podría definirse como una mezcla entre dos de los puntas más recientes del equipo: Gorka Santamaría y Max Svensson. Porque aúna el remate del primero con la capacidad del segundo para atacar espacios. Aunque sin ser especialista específico en ninguno de los dos aspectos. Más bien, sabe hacer un poco de todo.

Un joven con experiencia
Iván Barbero llega al Deportivo avalado por su última temporada en Osasuna B, en la que logró 13 dianas y se convirtió en el octavo máximo realizador de toda la Primera Federación. El almeriense regresó al filial rojillo ‘fuera de edad’ para afianzarse y recuperar minutos tras una temporada en la que apenas logró tener presencia en el primer equipo pamplonés. Concretamente jugó 90 minutos, repartidos en 6 ‘ratos’ en Primera División y un encuentro de Copa, en el que anotó su único gol a las órdenes de Arrasate.
A ese escaso protagonismo le suma otra temporada y media en el fútbol profesional, repartida entre Almería -donde Fernando Soriano lo pudo seguir de cerca- y Alcorcón -fue compañero de José Ángel Jurado-. En total, el delantero tuvo presencia en 42 partidos en Segunda, pero con poco volumen de participación: apenas 1.250 minutos en total y 2 tantos, ambos con la camiseta alfarera.
De este modo, tras pasar desapercibido en la élite, el atacante decidió volver al equipo donde explotó: Osasuna Promesas. Allí, a sus 24 años (cumplirá 25 en agosto) volvió a reeditar el rendimiento que le permitió dar el salto profesional. Ahora, ese ‘ascenso’ no ha sido de categoría, pero sí de caché al ser reclutado por un Deportivo en el que, a priori, tendrá galones.
Iván Barbero, de profesión ‘chutador’
El pasado curso, Iván Barbero se mostró como un futbolista muy protagonista en el aspecto finalizador de Osasuna Promesas. El almeriense fue el punta de toda la categoría -siempre comparado únicamente con aquellos que jugaron más de 1.000 minutos- que más goles esperados (xG) promedió por cada 90 minutos jugados. Concretamente, promedió 0,55. ¿Qué quiere decir eso? Que remató mucho y en un porcentaje relativamente alto, en situaciones de evidente peligro.
Es decir, su equipo le buscaba. Y él sabía hacerse encontrar. Barbero fue un ariete capaz de atacar el primer palo, el segundo y el punto de penalti para el remate. Pero también probó fortuna de manera constante desde media y larga distancia, pues posee un disparo duro. Su rédito desde esas posiciones lejanas fue escaso, pero en ese tipo de acciones demostró que no se lo piensa: Iván Barbero es de profesión ‘chutador’. De hecho, entre los futbolistas que actuaron con asiduidad en punta, solo Arribas y Miguel Rodríguez promediaron más de los 2,87 disparos del andaluz.
Sin embargo, el protagonismo que tuvo en el aspecto rematador no se vio correspondido con la efectividad. Barbero firmó unos notables 13 tantos, pero su capacidad de conversión estuvo lejos de ser óptima. Como decimos, logró rematar en situaciones de gol tanto como para promediar 0,55 goles esperados por cada 90 minutos. Pero solo logró, de media, 0,44 tantos por 90 minutos. Es decir, menos de los ‘esperados’ en función de la claridad de sus ocasiones.
Para entenderlo más claramente, si nos vamos a cifras totales sumó 16,30 goles esperados (xG) y solo anotó 13. Su falta de acierto fue evidente y le lastró a la hora de engrosar mucho más sus cifras. De hecho, en ese temple y acierto en la ejecución técnica está el gran punto de mejora de Barbero con respecto al pasado curso. Si logra ajustar ese déficit y aprovecha lo producido, su éxito y el del Deportivo están casi garantizados. Porque, como decimos, el punta maneja bien muchos registros más allá del remate.

Una ‘9’ referencia
De este modo, el Deportivo incorpora a un delantero acostumbrado a jugar como única referencia en un Osasuna Promesas que se movió casi siempre entre el 4-2-3-1 y el 4-1-4-1. De hecho, cuando jugó acompañado arriba lo hizo, en muchos momentos, junto a un futbolista de segunda línea como Asier Osambela.
Por lo tanto, en esa figura de ‘9’, Barbero fue un futbolista no extremadamente participativo (recibió menos pases que la media), pero sí capaz de darle continuidad al juego cada vez que recibía, con buenos controles y descargas de cara. Más dificultades tiene a la hora de superar rivales. Conocedor de sus limitaciones, intenta poco la jugada individual. Y cuando lo hace es en carrera, tirando más de potencia que de destreza en el ‘dribbling’.

Así, Imanol Idiakez ya tiene a un ariete de referencia capaz de darle soluciones en todo tipo de partidos y, a la vez, enfocado al gol. Un ‘9’ con algunas similitudes con Arturo Rodríguez, pero más ágil de movimientos y veloz. Precisamente esa pareja con el murciano apunta a ser la única incompatible a la hora de buscarle un acompañante en la plantilla del Dépor. Porque Iván Barbero es un delantero capaz de sumar fuera del área pero, a la vez, rematador. Con el gol en la cabeza. Precisamente un aspecto positivo pero que tendrá que pulir para que no le juegue una mala pasada en su aterrizaje en Riazor.