El Deportivo ha tenido un inicio de campeonato que la gran mayoría coincide en calificar como decepcionante. El conjunto coruñés, todavía sin ganar en el estadio de Riazor, recibe este domingo (19:00 horas; TVG2, FEFTV) la visita de un Nàstic de Tarragona alejado de su mejor versión en las últimas semanas. Una nueva oportunidad para comenzar a convertir su feudo en un fortín imprescindible si quiere aspirar al ascenso a Segunda División.
El bagaje de los herculinos como locales es hasta ahora de tres empates y una derrota. Una renta de tres puntos que deja al Dépor como uno de los peores locales en las nueve primeras jornadas de liga. De hecho, en caso de tenerse en cuenta solo los encuentros disputados en casa, los de Imanol Idiakez ocuparían las posiciones de descenso. Únicamente Teruel, Sestao River y Tarazona (los tres recién ascendidos) han tenido un arranque peor en sus respectivos campos.
El partido de este fin de semana ante el Nàstic supone una ventana para comenzar a revertir una situación que aleja a la entidad deportivista de pelear por los objetivos marcados al comienzo de la campaña. De hecho, echando un vistazo al pasado, los coruñeses tenían la temporada pasada diez puntos como local (siete más que ahora) tras nueve jornadas. La misma diferencia que hace dos cursos, cuando llegaron a la final del playoff de ascenso.
Mal local… pero el mejor visitante
Resulta llamativo que, a pesar de sus malos números en Riazor, el Deportivo es a día de hoy el club que más puntos ha sumado cuando le toca viajar: ocho. Los mismos que también tienen en su casillero el CD Lugo y el Celta Fortuna. Una situación que llama poderosamente la atención teniendo en cuenta el recuerdo de hace apenas unos meses, cuando los desplazamientos eran poco menos que una visita al dentista para el equipo entonces dirigido por Óscar Cano.
