Paco Liaño, portero del Súper Dépor, ha recordado en Jot Down cómo se hizo su fichaje por el conjunto herculino. Además, en la extensa conversación, revela muchas anécdotas sobre su estancia en A Coruña.
El fichaje de Liaño por el Deportivo
«Estuve retirado dos días del fútbol… Al terminar la temporada con el Sestao me marcho de vacaciones a Santander, y entonces me dicen que salió en el Marca que si seis o siete Primeras se interesan por el Zamora. Pero pasa el verano y ningún equipo me hace una oferta, comienza la pretemporada, vuelvo a Sestao, ya no estaba Ziarreta, el entrenador venía del juvenil del Athletic. Tenía aun dos años de contrato, pero al llegar allí les digo que no puedo permitirme el lujo de seguir otra temporada, porque ganaba muy poco, solo doscientas mil pesetas con diez mensualidades.
Y de eso se me iba la mitad en gasolina y en vivir. Y entonces, bueno… si no me había fichado nadie pues me iba para mi casa, a jugar en el Noja, o en el Velarde, o en cualquier sitio, pero dejaba el fútbol de élite. Así que el viernes de la primera semana de entrenamientos me despido del Sestao y vengo para Santander. Ese sábado voy a la playa, a la playa de La Arnía, aquí al lado, y cuando vuelvo dice mi madre que me llamó un señor que no sabía decirme el nombre, pero debía devolver la llamada porque había un equipo que quería ficharme.
Eran las nueve o las diez de la noche de ese sábado y llamo a Miguel Santos, que era quien llevaba los traspasos en el Sestao, y cuenta que debemos ir a La Coruña, que se ha lesionado (Juan Garrido) Canales y me quieren fichar. No pregunté ni lo que iban a pagar, mira. Y cojo un avión de Santander a Madrid, en Madrid otro a Santiago de Compostela, y en Santiago un taxi a La Coruña. Llegamos a las once de la noche del domingo y nos recibe Lendoiro en un restaurante de los que le gustaban a él para hacer fichajes…».
La vida de Liaño en A Coruña
«Aquello era la locura, la felicidad, yo flotaba. Estuve unos días viviendo en el Hotel Riazor, hasta que encontré una pequeña vivienda que alquilé, y para mí el ir paseando a diario desde el hotel por todo el paseo marítimo hasta nuestro campo…
Yo he tenido la suerte de vivir el mejor momento futbolístico de Coruña, creo que ni cuando quedaron campeones de Liga la gente… Yo me sentía como el marido que toda madre quería para su hija, o el nieto de todas las abuelas… Tardaba cinco minutos desde mi casa hasta el estadio, iba a entrenar andando, y después de los partidos me seguía una multitud de niñas.
Recuerdo ir a la iglesia y en una ocasión el cura pidió un aplauso para mí en mitad de misa. Era una parroquia que estaba donde tienen ahora el busto de Arsenio, haciendo esquina con Riazor. El gallego, además, tiene un carácter más afable que el de los cántabros, que somos más distantes. Ellos son súper cariñosos, hasta en la forma de hablar, y nosotros, los futbolistas, éramos los héroes en aquel pueblo».
Arsenio Iglesias y su forma de entrenar
«Empezaron a salir las cosas, con Arsenio, que dirigía los clubes a la antigua usanza… Buen descanso, buena comida, buena siesta, si tenías tos te decía «toma miel, niño, toma miel, que la miel es muy buena».
«Iba mesa por mesa con la botella de vino, y preguntaba si querías un poco… era lo único que podías beber. A mí me escogían los veteranos para sentarme con ellos porque yo no bebía vino, me decían que pidiera la copa y ya se la repartían. También te quitaba el pan, no te dejaba comer mucho… Si parabas en un restaurante y tardaban mucho en servirte, él entraba a la cocina y empezaba a sacar los platos… Se desvivía porque sus niños estuvieran atendidos».
La figura de Arsenio Iglesias
«Arsenio era mucho más listo de lo que aparentaba, sucede que a él le gustaba ir de pailán. Pero era un tío leído, formado, más sabio por viejo que por zorro. Entonces, lo de ir por las noches habitación por habitación… Arsenio lo hacía, pero con el médico, para preguntarnos si alguno tenía algún problema, que el médico indicase, y luego decía que el desayuno era a tal hora, que si alguien quería algo lo pidiera en la habitación… Era una forma, antigua por así decirlo, de preocuparse por los jugadores.
Era su forma de entender la profesión. Cuando marchaba del vestuario dejaba escrito en la pizarra «buena comida, buen descanso, buena siesta». Su forma de ser, que se le ridiculizaba a veces por ello.
Tú estabas con Arsenio y, a poco que hablases con él, te dabas cuenta que manejaba unos registros muy superiores a los que luego expresaba en público. Prefería dar imagen de tío con pocos recursos, campesino venido a más, pero la realidad es que tenía, tenía… Y luego gastaba esa retranca gallega, ese humor gallego… Casó muy bien con los brasileños, por ejemplo. Con los nuestros, vaya, no sé cómo hubiera casado con Djalminha, que responde más al tópico de fiestero, discoteca…».
Mauro Silva y Bebeto
«Mauro era el futbolista brasileño más antitópico brasileño del mundo… Un tío cultivado, serio, muy formado, venía con su carrera de Económicas o de Empresariales, o algo… y luego Bebeto, que era el niño, un niño que lo único que necesitaba era cariño para sentirse bien. Bebeto era un tío que si tú le dabas cariño, él te devolvía todo, necesitaba sentirse valorado, sentirse un poco especial dentro del grupo. Estábamos en una comida, y era el primero que se levantaba y se iba para su habitación. El resto esperábamos hasta que el entrenador decía que ya podíamos irnos, pero él no, él se iba. Venía acostumbrado a estas cosas de Brasil, donde ya era figura….
Recuerdo que cuando Bebeto llega a Coruña va a una tienda de muebles, su mujer escoge todo, y se marcha. Los de esa tienda tuvieron que ir a su casa a reclamarle varias veces para que pagase, porque a él no le entraba en la cabeza. En un concesionario de coches igual, pensaba que le iban a regalar el coche, o al menos prestárselo, porque era Bebeto».
El fichaje de Mauro y Bebeto en Brasil
Lendoiro… hay gallegos por todo el mundo, y en Brasil también, y entonces hablaban de que Lendoiro tenía mucha amistad con un representante de Caixa Galicia que vivía en Brasil, un tal Lito Míguez. Y fue a través de él que hicieron la gestión.
La mala experiencia con Toshack
«A mí Toshack me decepcionó como profesional y como persona. Él venía con una fama estupenda, como alguien a imitar, todo aquel tiempo en la Real Sociedad, luego en el Madrid, su segunda etapa en Donosti… Pero a mí me decepcionó, porque me pareció… como decirlo… un vividor. Con Toshack llegué a perder la ilusión de levantarme por la mañana para ir a entrenar, porque me sentía maltratado en los entrenamientos.
A los porteros solo los utilizaba para hacer ejercicios de puntería… ponte ahí, que vamos a ensayar disparos a puerta. Y luego le gustaba hacer partidillos con porterías en las cuatro esquinas, y a los porteros nos mandaba al córner con un preparador físico, o con el segundo… Yo, que me reconozco enfermo del fútbol, me costó… Para mí lo más bonito que me daba el fútbol era el día a día, levantarme por la mañana, ir a entrenar, estar con mis compañeros, cuidarme, jugar…
Y con Toshack me costaba levantarme por la mañana. Y luego a mí me decepcionó… por ejemplo, hubo una época que jugábamos el domingo, el lunes hacíamos entrenamiento de recuperación, y después él se iba a Mallorca o a Barcelona, a jugar al golf, y el martes no se entrenaba, el miércoles no se entrenaba, y a lo mejor se volvía el jueves y, dependiendo de cómo le hubiese ido a él en Mallorca, se hacía una cosa u otra…».
El penalti de Djukic
Explicó, además, la historia sobre el penalti de Djukic. «Cientos de veces he dicho lo mismo… que el pobre Djukić asumió aquello. Y su gesto lo resume, el gesto que hace, cuando coge aire y lo expulsa… Se tenía que liberar del peso de los 30.000 o así que cabían en esa época en Riazor.
Sobre si estaba pactado el penalti, destacó que sí, que «no se cagó Bebeto, ni nadie. Había una jerarquía, el tirador en esos momentos de la temporada era Donato, pero lo había cambiado Arsenio cinco o diez minutos antes. El siguiente en el escalafón era Djukić, y el tercero era López Rekarte. Djukić, además, es de los jugadores más tranquilos que yo haya conocido, de los que mejor soportaba la presión. Él asumió su papel y bueno…».
El Deportivo actual
«El proyecto de este año, a mi modo de ver, está bien tirado, porque ha vuelto gente de fútbol, está Fernando Soriano de secretario técnico, tienen un entrenador que habla de estilo, de humildad, de buen trato… Pero que no salgan los resultados duele, a mí personalmente me duele. A día de hoy veo que el Racing está más o menos bien enfocado, y es el Deportivo lo que me genera malestar».
