Llega el Eldense a Riazor, un equipo que disfruta de su segunda temporada en la Liga Hypermotion con el objetivo de repetir permanencia. Y, por el momento, la empresa no marcha por mal camino. Porque el cuadro alicantino suma 11 puntos, con resultados irregulares pero una cierta consistencia e identidad que le ha permitido ir compitiendo bien para vivir durante toda la temporada fuera de los puestos de descenso.
Dani Ponz, que firmó un gran trabajo en Unionistas, ha entrado con el pie derecho en el Pepico Amat para sustituir a Fer Estévez, el artífice no solo del histórico ascenso del club de Elda, sino de su también fundamental y meritoria permanencia el pasado curso. El Eldense se movió rápido en el mercado veraniego y el nuevo preparador tuvo a su disposición bien pronto casi todas las piezas para empezar a construir un equipo que hasta ahora no ha demostrado demasiada solidez, pero sí una buena capacidad de reacción y un estilo que le hace ser, por encima de todo, incómodo. Ha logrado ‘solo’ 4 puntos a domicilio, pero su victoria en el Nuevo Mirandilla y su empate en El Molinón no son resultados menores.
El ritmo alto, el atacar espacios de manera muy vertical y el balón parado han sido, hasta ahora, el ‘ABC’ del Eldense, un equipo capaz de producir un buen número de situaciones de gol, a pesar de su no demasiado elevada efectividad. Ponz ha venido apostando por una estructura basada en el 4-4-2 que pretende, por encima de todo, jugar con velocidad. Un juego ofensivo basado en atacar de manera vertical tanto de manera más posicional como, sobre todo, en la transición. El Club Deportivo Eldense es el quinto equipo con menos posesión de la categoría y el segundo que menos pases intenta. Dos datos que ejemplifican gran parte de su idea.
El conjunto de Ponz es un colectivo muy ganador de duelos, que no arriesga en zona de iniciación y busca casi de manera sistemática el juego directo sobre sus delanteros. Unos atacantes que, últimamente, han venido siendo más centrocampistas que arietes. Y es que Nacho Quintana, habitual extremo o fino mediapunta el pasado curso en el Lugo, está jugando como máxima referencia de un equipo que viene reservando a Juanto Ortuño, su máximo goleador el pasado curso, para las segundas partes.

La fortaleza del Eldense no se basa en las disputas que pueda ganar Quintana, quien a pesar de no ser referencia ejerce de incómodo atacante por su velocidad, su buena interpretación del espacio y su capacidad de brega. No, el combinado de Elda basa gran parte de su amenaza en lo que aporta la segunda línea ofensiva. Bien sea ganando los segundos balones, bien sea atacando la espalda de la defensa -sobre todo si está adelantada-. Ahí sobresale otro Ortuño, Sergio en este caso. El capitán, ex del Fabril, se ha convertido en un centrocampista llegador más próximo a un segundo punta al estilo de lo que fue Diego Villares el pasado curso cuando jugó de acompañante de Lucas.
El de Ortuño no es el único regreso dentro de un equipo lleno de exfutbolistas blanquiazules. Otro de ellos es Víctor García. El lateral viene jugando de extremo por esa capacidad para repetir esfuerzos, algo que le permite no solo firmar una notable banda defensa con Gámez, sino estirar a nivel ofensivo. El valenciano no es un buen extremo si se le pide atacar en estático, pero el modelo del Eldense le permite explotar esas virtudes ofensivas apareciendo más que estando.
Marc Mateu, una clave ofensiva del Eldense con su zurda
Por el otro carril, Ponz ha venido variando más de nombres. En Eibar jugó Marc Mateu para doblar laterales por los dos pasillos exteriores. Pero ahí también han aparecido un extremo más canónico como Iván Chapela, el revoltoso Simo o Joel Jorquera y su buen golpeo de diestra.
Juegue de lateral o de extremo, lo que es seguro es que Mateu será de la partida. Porque más allá de ser un correcto defensor, es un arma ofensiva descomunal gracias a su buena capacidad de asociación y, sobre todo, a su golpeo de zurda. Mateu amenaza desde cualquier parte del campo gracias a su centro. Tanto en juego abierto como a balón parado.
Precisamente esas acciones de pelota quieta son otro de los puntos fuertes del Eldense. 7 de sus 11 tantos han llegado a partir de acciones ensayadas en la pizarra. Esa producción provoca que Mateu sume ya 3 asistencias y que su máximo anotador, con 2 tantos, sea un central: Dario Dumic. El bosnio-danés es una de las torres de la Liga Hypermotion con su 1,93 metros que ayuda a amenazar el área contraria, al igual que también lo hace un Camarasa que ejerce como ‘box to box’ y un Álex Bernal que desde su rol más posicional es casi fijo en un doble pivote del que se ha caído Timor.
Precisamente ese doble pivote no ha sido del todo consistente esta temporada. El ritmo alto y el juego directo que propone el Eldense hace que sus encuentros se conviertan, en muchas ocasiones, en partidos de ida y vuelta. Y cuando el equipo valenciano se agrupa en un bloque medio, tampoco está siendo capaz de cerrarse del todo bien por dentro. En ese sentido, está por ver el rendimiento de Monsalve, otro ex, que tendrá que cubrir la baja de Iñigo Piña.
Sin embargo, lo que menos ha ayudado al Eldense ha alcanzar esa solidez consistente ha sido su portería. Ponz ha venido rotando a Dani Martín y a Ian Mackay, aunque todo apunta que tras su gran partido en Eibar y los habituales errores del canterano del Sporting, el que hace un año era capitán del Deportivo volverá a Riazor como titular.
