A las puertas del año nuevo, el Deportivo afronta los últimos días de vacaciones antes de volver al trabajo para tratar de dar un impulso en el primer mes de 2025. Al igual que hace doce meses, el conjunto blanquiazul espera que enero se convierta en un punto de inflexión para despegar definitivamente y dejar atrás las sensaciones negativas tras la derrota ante el Mirandés.
Por el mejor espejo del Dépor está en el propio Dépor del curso pasado, del que quedan buena parte de los jugadores en la actual plantilla. Un equipo que parecía completamente descartado de la lucha por el ascenso, pero que fue capaz de darle la vuelta a la situación e iniciar una racha imparable. Los futbolistas de Imanol Idiakez no perdieron ni un solo partido en el resto de la campaña tras caer en la segunda semana de enero ante la Cultural Leonesa.
En este caso, a los hombres dirigidos por Óscar Gilsanz la afición no les pide ni mucho menos que luchen por el ascenso de categoría, pero sí un rendimiento que se parezca más al mostrado ante el Castellón que frente a al Mirandés. Porque esas son las dos caras ahora mismo del Deportivo, un equipo capaz de lo mejor y lo peor con apenas unos días de diferencia.
Una cuesta de enero lejos de Riazor
Con mejores sensaciones fuera de casa, el equipo podría tener en enero una buena oportunidad para sumar puntos, aunque sin olvidar las plazas complicadas que tendrá que visitar. Las dos primeras Málaga y Burgos, donde ambas entidades se han mostrado más fuertes, aunque en la clasificación general no están muy distanciados de los blanquiazules: los andaluces con seis puntos y los castellanos con uno (los dos con un partido más). A mayores, viajarán de nuevo a las islas Canarias, donde el Tenerife espera el día 29 para celebrar el encuentro aplazado por el temporal en su momento.
Además, el Levante visitará Riazor en la jornada 24 para comprobar si el nuevo año llega aparejado de alguna mejoría en Riazor.