Entre el Atlántico que ruge en Riazor y el Mediterráneo que suspira en Castalia, ambos estadios se miran como dos faros de fútbol situados en extremos opuestos de la península. Y en ese diálogo de mares y distancias, emerge una coincidencia que parece escrita por el destino: cada uno guarda una Torre de Maratón vigilante, erguida como guardiana de memorias antiguas y testigo de generaciones. La de A Coruña se asoma al océano infinito; la de Castellón observa el horizonte luminoso del levante. Dos hermanas, en definitiva, que se reconocen en la tarea silenciosa de custodiar la identidad de sus pueblos cada vez que rueda el balón.
Esta vez la anfitriona será la gallega, en busca de que su Dépor guarde un liderato que se ha ganado tras cinco triunfos consecutivos. No será sencillo pues enfrente llega uno de los equipos más en forma de los últimos meses. Un Castellón que, tras un mal inicio donde solo sumó 2/15 puntos con Plat, ha cambiado de entrenador y, con él, también de rumbo. Pablo Hernández llegó para la jornada 6 en puestos de descenso y, en la previa de esta decimoséptima, lo tiene en playoff. Desde su llegada los orelluts suman 23 puntos fruto de siete triunfos, dos empates y solo dos derrotas. Números de ascenso directo, solo por detrás de la UD Almería en este periodo.
Análisis táctico
El Castellón de Pablo Hernández ha encontrado un patrón ofensivo reconocible: un 4-2-3-1 que busca avanzar mediante posesiones con sentido, centros laterales y la activación constante de la media punta entre líneas. El equipo genera volumen, llega con muchos jugadores al área y es capaz de instalarse en campo contrario con soltura, pero su gran reto sigue siendo la efectividad: produce más de lo que convierte. El conjunto vive de la circulación paciente, de los apoyos cortos y de la amplitud de sus extremos, aunque todavía necesita transformar esa producción en goles para que su juego tenga premio sostenido. Es un ataque que seduce, pero que a veces perdona demasiado.
En la otra mitad del campo, el equipo ha ganado orden, rigor y equilibrio. El doble pivote actúa como ancla protectora y permite que la línea defensiva mantenga distancias más cortas, reduciendo esos desajustes que antes penalizaban tanto. El Castellón repliega con criterio, cierra pasillos interiores y ha mejorado notablemente en la transición defensiva: pierde menos balones peligrosos y recupera con mayor estructura. Sin ser un muro impenetrable, sí es un bloque más compacto, más difícil de romper y mucho más competitivo, especialmente en escenarios de sufrimiento donde antes flaqueaba.
El once rival
Tres incógnitas en la apuesta del CD Castellón de cara al encuentro de este fin de semana. No será una de ellas bajo palos donde el belga Matthys defenderá la portería visitante. Con Mellot cerrando por la derecha y Alcázar por la izquierda, la pareja de centrales sería para Alberto, de infausto recuerdo en el feudo herculino, y para Agustín Sienra aunque el ex deportivista Salva Ruiz también tiene actuado este curso como reconvertido central zurdo.
En el doble pivote Diego Barri y Gerenabarrena llevarán la manija desde la sala de máquinas. Para la ofensiva albinegra, ataca la banda diestra Awer Mabil mientras que en el otro costado Pablo Santiago e Isra Suero competirán por un hueco de partida. Este último puede alternar posiciones con otro indiscutible como Cala, que iniciaría como enganche para que, en punta, conecten Camara o Jakobsen.
Precedentes
Balance tremendamente positivo del RC Deportivo en sus 26 enfrentamientos ante el CD Castellón en A Coruña. Son en total 18 triunfos herculinos por 5 empates y solo 3 victorias del equipo orellut, la última en 1988 (0-1) con gol de un viejo conocido como Pepe Mel. En los últimos tiempos este choque se ha convertido en un habitual entre playoff y eliminatoria entre campeones de Primera Federación. Siempre con una buena dosis de goles como en el más reciente en Riazor (5-1).
