Los amigos de Diego Bello solicitan que se aclare su muerte en Filipinas

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Los amigos y la familia del coruñés Diego Bello Lafuente todavía no dan crédito a las noticias. El pasado miércoles la policía lo mataba a tiros en el marco de una operación antidroga que se llevó a cabo en Siargao.

Diego se había trasladado a esta pequeña isla hacía dos años, un lugar muy popular entre los surfistas, y donde regentaba varios negocios como tiendas de surf, un pequeño hostel y un restaurante. Antes de eso, además de ser muy conocido en el mundo del surf en Galicia, jugó en la cantera del Deportivo del 2001 al 2003 y se convirtió en la imagen de la campaña del Dépor en la temporada 17/18.

Investigación sobre lo sucedido

La agencia de noticias EFE apunta que la policía filipina asegura que Diego llevaba encima 10 gramos de cocaína y 30.000 pesos filipinos en billetes marcados. Además, acusan a Diego Bello de haber sacado una pistola calibre 45 y haber iniciado el fuego contra ellos. Una operación que entra en la lucha contra las drogas que inició Rodrigo Duterte, presidente del archipiélago asiático, que ha provocado más de 30.000 muertes y ha despertado quejas formales de Naciones Unidas y de distintas organizaciones internacionales.

Además, varias organizaciones de derechos humanos han denunciado que la policía filipina falsifica pruebas para justificar ejecuciones extrajudiciales.

Así lo indican amigos suyos en Quincemil, “Diego fue víctima de extorsión y lo mató la policía el día que dijo que no pagaba más”. Aseguran que el éxito que estaba teniendo había tenido como consecuencia que otros hosteleros intentasen intimidarlo con anterioridad. “Le iba genial con sus negocios, se estaba haciendo con la isla y no le interesaba al Gobierno filipino”.

Testigos presentes en el momento de los hechos explican que “llegaron a cerrarles el establecimiento. Gritaron que todos al suelo y Diego les pidió explicaciones. No se las quisieron dar y directamente se lo bajaron”.

“En su vida consumió o vendió drogas”

Pablo Montero, amigo de Diego Bello, aseguró en la web DUKE que “no tenía necesidades algunas ni de drogas ni de nada. En su vida consumió ni vendió drogas y menos armas y todo eso. No sé qué pasó, a la Policía se le fue la olla y luego le metieron drogas y dinero en los bolsillos”.

“Nos han matado a mi amigo y no voy a volver a Filipinas en mi vida“, añade Pablo. “Era un chico muy educado. Fuera de lo común. Muy buena gente, incluso con gente que no conocía, cosa que me sorprendió. Siempre tenía una sonrisa para todo el mundo“, recuerda en el citado medio.

Destaca que los negocios de Diego estaban funcionando bien. “Era un surfista muy querido por toda la comunidad. Don de gentes. Trabajador, deportista, honrado, alegre y positivo. Tenía todos los negocios llenos. Conocía a todo el mundo en el pueblo. La comunidad local le quería. Patrocinaba a varios chavales con las tiendas, se los llevaba a correr el circuito filipino”, agregó.

Sobre el Autor

Equipo de redacción de Riazor.org.