El Deportivo se encontrará este martes en Riazor a un Mallorca decidido a competir la Copa del Rey sin reservas. Así lo dejó claro Jagoba Arrasate tras la victoria liguera ante el Elche, un triunfo balsámico que permitió a los bermellones salir de la zona de descenso y que refuerza el mensaje del técnico: ir “con todo” a A Coruña.
“Ahora hay dos partidazos: uno para ilusionarnos con la Copa y el de Mestalla. El partido del martes en Coruña es muy difícil y tenemos que ir a por la Copa”, aseguró Arrasate tras el 3-1 en Son Moix.
Un aviso desde la ronda anterior: el Numancia estuvo a punto de tumbarlos
Pese al discurso ambicioso, el camino copero del Mallorca no ha sido precisamente plácido. En la ronda anterior, el equipo de Arrasate sufrió más de lo esperado para eliminar al Numancia, de Segunda RFEF, en un partido en el que se marchó al descanso con 0-2… pero acabó pidiendo la hora (2-3).
Dos golpes tempranos —goles de Llabrés y Abdón— parecían encarrilar la eliminatoria, pero el Numancia se rehizo tras el descanso y llegó a poner contra las cuerdas a un Mallorca que solo respiró con el penalti transformado por Abdón. Un precedente que refuerza una idea: el Mallorca concede y sufre cuando no controla los partidos.
Morlanes, Mascarell y Muriqi: el eje del momento bermellón
La victoria ante el Elche mostró la versión más reconocible del Mallorca actual. Intensidad alta desde el inicio, transiciones rápidas y un centro del campo con colmillo, liderado por Morlanes y Mascarell. El primero abrió el marcador con un gol de gran calidad; el segundo decidió el partido con un disparo lejano tras un error del rival.
Arriba, Vedat Muriqi sigue siendo la referencia absoluta. Aunque perdonó varias ocasiones, acabó firmando el 3-1 con un remate de enorme nivel, confirmando su momento de confianza (ya nueve goles en Liga).
Un equipo que llega reforzado… pero no blindado
El Mallorca aterriza en Riazor con moral alta y un mensaje claro desde el banquillo, pero también con debilidades visibles: sufre cuando le atacan los espacios, concede ocasiones y depende en exceso de la inspiración de su eje central y de Muriqi.
Para el Deportivo, el partido se presenta como una eliminatoria abierta, ante un rival de Primera que vendrá a competir, pero que ya ha demostrado que no es inexpugnable en la Copa. Riazor dictará sentencia.