Cuando Bright Ede saltó en el área del St Pauli y batió de cabeza al portero alemán Ben Voll él no lo sabía, pero estaba rompiendo una mala racha a la que el Deportivo no había sido capaz de poner fin: marcar un gol de cabeza a la salida de un córner. Algo tan habitual en el fútbol -más aún teniendo en cuanta la obsesión cada vez mayor de los entrenadores por la pizarra- y que sin embargo en A Coruña parecía que se había enquistado.
Sí es cierto que los jugadores del Dépor habían hecho varios goles de cabeza el curso pasado, ya a la órdenes de Antonio Hidalgo, aunque no desde el saque de esquina como sí ha hecho ahora el defensor polaco. Contó, eso sí, con la ‘ayuda’ de Martijn Kaars, delantero convertido durante ese córner en zaguero y que demostró con un marcaje demasiado blando por qué no se gana la vida en la zona defensiva. Ede no lo desaprovechó y entró rápido a al zona de remate.
La jugada, que en ese momento servía para empatar un partido que se le había puesto cuesta arriba, permitió también que Luismi Cruz sumase una nueva asistencia desde su llegada al Deportivo hace un año procedente del Tenerife. El andaluz se ha convertido sin dejar lugar a debates en el encargado de poner en juego las acciones a balón parado para ser un asistente de lujo clave en el ascenso a Primera División el pasado mes de mayo.
Un central con poderío
Su 1,93 de estatura camufla bastante bien la edad todavía joven de Bright Ede, llegado a Galicia directamente desde el Motor Lublin de la liga de Polonia. Un fichaje similar al de Lucas Noubi por su perfil ampliamente desconocido, pero alguna que otra similitud sobre todo en su capacidad física. Un talento innato al que ha sumado ya su primer gol como deportivista.
