El último partido del Deportivo en el año 2025 tuvo un protagonista inesperado en la figura de Gerard Piqué. Acostumbrado a los focos durante su carrera como futbolista y ahora como propietario del Andorra, el catalán también participó -a su manera- en el encuentro de la jornada 19 de LaLiga Hypermotion increpando al árbitro. Un comportamiento que ha tenido consecuencias en forma de multa al club de 9.000 euros.
El Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol ha tomado esta decisión tras observar lo recogido en el acta por el colegiado Saúl Ais Reig: «Una vez finalizado el primer tiempo y mientras estaba entrando en el túnel de vestuarios pude identificar a D. Gerard Piqué Bernabéu, el cual se acerco a mi persona recriminándome una de las decisiones que tomé en la primera parte manifestándome lo siguiente: ‘Qué fácil es pitar a los pequeños’. Todo ello, mientras era sujetado por miembros de su club».
Todo tuvo su origen en el gol anulado a Lautaro de León durante la primera parte. Una jugada que finalizó en remate de cabeza tras empujar a Miguel Loureiro, lo que llevó al árbitro a señalar falta en ataque. Esa decisión provocó el malestar en la grada y, visto lo visto, también en la parte ‘noble’ del estadio andorrano. Sin embargo, la intervención de Piqué tuvo que esperar unos minutos, en los que no logró apaciguar su sentimiento de agravio.
Piqué, reincidente
Lejos de servirle como escarmiento, este tipo de castigos no parecen amedrentar al dueño del conjunto andorrano. Ya en el pasado mes de octubre se vio obligado a pagar una sanción por unos hechos similares ocurridos en un partido ante el Leganés. Ahora, como en aquel entonces, Piqué tendrá que asumir las consecuencias de una forma de proceder alejada de las formas recomendadas a los dirigentes en los palcos de los estadios.
