Alejado ya de los terrenos de juego, Gerard Piqué sigue sin dejar indiferente a nadie. Consolidado como propietario del FC Andorra a través de su empresa Kosmos, el catalán se sentó en el palco del Encamp para ver el encuentro de su equipo ante el Andorra como uno más. O más bien casi. Porque el ahora dirigente buscó su cuota de protagonismo bajando a increpar al árbitro en el túnel de vestuarios durante el tiempo de descanso.
Todo tuvo su origen en el gol anulado a Lautaro de León durante la primera parte. Una jugada que finalizó en remate de cabeza, pero empujando a Miguel Loureiro, lo que llevó al árbitro a señalar falta en ataque. Esa decisión provocó el malestar en la grada y, visto lo visto, también en la parte ‘noble’ del estadio andorrano. Sin embargo, la intervención de Piqué tuvo que esperar unos minutos, en los que no logró apaciguar su sentimiento de agravio.
Así aparece recogido en el acta: «Una vez finalizado el primer tiempo y mientras estaba entrando en el túnel de vestuarios pude identificar a D. Gerard Piqué Bernabéu, el cual se acerco a mi persona recriminándome una de las decisiones que tomé en la primera parte manifestándome lo siguiente: ‘Que fácil es pitar a los pequeños’. Todo ello, mientras era sujetado por miembros de su club».
Insultos desde la grada
Los hechos protagonizados por el exdefensa del Barcelona no fueron los únicos que generaron mal ambiente. También se produjeron numerosos improperios por parte de aficionados hacia el entrenador del Deportivo. «No podemos tener a gente detrás del banquillo insultando constantemente. Si paramos los partidos por otras cosas, tendremos que levantar la voz y decir algo. No vale todo. Yo responsabilizo al club. Espero que la Liga pueda hacer algo al respecto, hay información», denunció Antonio Hidalgo visiblemente enfadado en rueda de prensa.