El Deportivo ha tenido -y todavía tiene por delante- mucho trabajo en una zona concreta del terreno de juego: la línea de centrales. Un grupo de jugadores que estará totalmente renovado cuando empiece la temporada en el mes de agosto después de las salidas de Jaime Sánchez, Pablo Martínez y la más que probable de Pablo Vázquez, en negociaciones con el Sporting de Gijón. Sin embargo, sus sustitutos presentan un factor común: la falta de continuidad el pasado curso.
El caso más conocido para el deportivismo es el de Dani Barcia, quien se mantuvo en la primera plantilla después de su buena irrupción en Primera Federación. El bajón de forma de su compañeros francés provocó su salto a la titularidad y el de Cambre respondió con un poso en Segunda División inesperado para muchos. Fue ahí cuando aparecieron los problemas físicos en forma de lesión en el recto femoral, impidiéndole acabar la temporada.
En el caso de los recién llegados, Lucas Noubi apenas pudo jugar durante la última campaña, aunque en su caso se debió a una política de club debido a su negativa a ampliar su contrato con el Standard de Lieja. Mientras, Arnau Comas busca en A Coruña ganar la regularidad que no le ha permitido hasta ahora el historial de lesiones que le ha lastrado en Basilea, pero también en Eibar, donde no pudo disputar los últimos tres encuentros ligueros por una luxación en su hombro derecho.
Pablo Vázquez, en la rampa de salida
El valenciano es en este tema todo lo contrario, pues si algo ha demostrado en Riazor es su fiabilidad, tanto a nivel de juego como en el apartado físico. El ’15’ no se perdió ni un solo partido del curso pasado y estuvo cerca de batir un récord completando todos los minutos de la competición. Unos méritos que no parecen ser suficientes para la dirección deportiva, que le ha informado de que su situación de indiscutible podría cambiar restándole protagonismo.
