Entre las sombras que dejó el Deportivo en Butarque, se vio una luz poco habitual en la dinámica de las últimas temporadas de los blanquiazules. Porque, frente al Leganés, el cuadro coruñés logró, por primera vez en cinco años, sumar puntos tras ponerse 2-0 por debajo en el marcador. Un resultado del que se suele decir ser tan engañoso como certero.
La última ocasión que consiguió esta hazaña fue en la campaña 19-20, frente al Rayo Vallecano en Riazor (3-3). Con 0-2 en contra, los coruñeses lograron, incluso durante unos minutos, remontar el encuentro gracias a los tantos de Christian Santos, Mollejo y Aketxe. Sin embargo, el penalti convertido por Mario Suárez sobre la bocina dejó al Deportivo sin un botín mayor.
Desde entonces, ha encontrado grandes dificultades para poder revertir este tipo de desventajas. Solo el pasado curso, el Deportivo llegó a estar en esta situación en diez ocasiones, quedándose a la orilla de los puntos en cinco de ellas (Granada, Sporting, Levante y Racing de Santander por partida doble).
Un Dépor con más opciones en ataque
En Butarque, el conjunto blanquiazul puso fin a esta larga y negativa racha, siendo la amplitud de fondo de armario una de las principales responsables. Tras el paso por vestuarios, Antonio Hidalgo realizó tres cambios que, sumados a los dos del minuto 67, fueron aire fresco para los coruñeses.
La incorporación de futbolistas como Luismi Cruz, Stoichkov o Mulattieri ha elevado la capacidad ofensiva de una plantilla que, tras el cierre del mercado, es la tercera con mayor valor de la categoría. Sin ir más lejos, la pasada campaña, producto de la falta de gol, el Deportivo tardó siete jornadas en ver puerta dos veces en un mismo partido, mientras que en este curso 25-26 ya lo ha logrado en dos de los tres encuentros disputados.
Aunque espera que sea una excepción a la regla, la reacción en Leganés permite al Deportivo contar con una baza más que, en una competición tan igualada como exigente, puede ser determinante en la lucha por el ascenso a Primera División.