Cinco brasileños que pasaron desapercibidos por el Dépor

156

En este 2017 estrenamos una nueva sección, en la que repasaremos en formato lista curiosidades y capítulos olvidados de la historia del RC Deportivo. Esto es Top Dépor.

Durante muchos años, el binomio Deportivo – Brasil fue sinónimo de éxito. Mauro Silva, Bebeto, Djalminha, Donato, Rivaldo, más recientemente Filipe Luis, incluso Sidnei en la actualidad: la playa de Riazor se ganó a pulso convertirse en aquella “pequeña Copacabana” que Augusto César Lendoiro había prometido a Bebeto. Claro que no todos los canarinhos fichados triunfaron en A Coruña. Algunos pasaron por la ciudad de manera cuanto menos discreta, como César Sampaio, Luizão o Renaldo en la época dorada o Evaldo, Juca y Kaká en los últimos años, entre otros. Pero hoy queremos hacer memoria para recordar cinco brasileños que no dejaron huella en el Dépor, ni para bien ni para mal. Simplemente, muy pocos recuerdan que pertenecieron al club.

1. Edi Wilson José dos Santos, ‘Dinho’

El Deportivo tuvo a su propio ‘Dinho’ mucho antes que el Barça. Lo presentó en sociedad en una fecha atípica, el 7 de mayo de 1992. Quedaban cinco encuentros para la conclusión de la temporada y el equipo blanquiazul, que había cambiado a Marco Antonio Boronat por Arsenio Iglesias pocas semanas antes, luchaba por escapar de los puestos de descenso y promoción. Llegado procedente del Sport Club do Recife, Dinho se definió en su puesta de largo como un centrocampista “técnico y distribuidor”.

No tuvo demasiado tiempo para demostrarlo: sólo jugó dos partidos, ambos como titular. En el primero, ante el Zaragoza, anotó el 1-0 con un disparo desde fuera del área, abriendo el camino hacia una victoria vital por 3-0. En el segundo el Deportivo perdería por 2-1 en Oviedo. El equipo se salvaría en la histórica promoción ante el Betis y, durante el verano siguiente, Dinho recalaría en el São Paulo. Conocido en su país como O Cangaceiro dos Pampas por su dureza en el juego, completó un palmarés envidiable: dos campeonatos brasileños, dos Copas de Brasil, tres Libertadores y dos Intercontinentales. Ídolo histórico del Grêmio de Porto Alegre, después de colgar las botas acabó metido en política, ocupación que mantiene en la actualidad.

Aquí puedes ver una gran actuación de Dinho ante River Plate, en partido de cuartos de final de la Supercopa Sudamericana de 1995. Los dos goles, anotados por Mário Jardel y Carlos Miguel, salen de sus botas:


2. Henrique Vieira Maia

Durante la campaña 1999/2000, la de la consecución del título de Liga, el Deportivo cerró el fichaje de unos cuantos jóvenes futbolistas brasileños. Todos ellos fueron incorporados como grandes promesas y cedidos a otros equipos para terminar, tarde o temprano, desvinculados del club blanquiazul. Uno de ellos fue Henrique Vieira Maia, centrocampista carioca que aterrizó en A Coruña procedente del Estoril portugués, tras despuntar en el Botafogo de su ciudad natal.

El Racing de Ferrol acogió a Henrique durante la temporada 2000/01, en Segunda División. Con el conjunto departamental disputó once partidos de Liga y uno de Copa del Rey, cuatro de ellos como titular. En parte, su falta de continuidad tuvo que ver con problemas de corazón que mermaron su rendimiento. El Dépor rompió su contrato con él al final del préstamo y este futbolista de banda, más físico que técnico, hizo carrera en Brasil, Portugal, Venezuela e incluso Malasia antes de retirarse en 2008.


3. Rivaldo Costa Amaral Filho

No te asustes al leer Rivaldo: el jugador del que vamos a hablar nada tiene que ver, al margen del nombre, con el fabuloso zurdo que deslumbró en su única temporada en el Deportivo y llegó a ser Balón de Oro en el Barça. Rivaldo Costa, como Henrique, se había forjado en las divisiones inferiores del Botafogo; y se mudó a Galicia en la misma época. Solía actuar como delantero y también fue incluido en el acuerdo de cesión que condujo a su compañero al Racing de Ferrol que dirigía Luis César Sampedro.

“Las referencias que tenemos de ellos, pese a ser tan jóvenes, son excelentes. Son hombres que contrata el Deportivo en Brasil, pero que los cede porque por el momento no tienen nivel para jugar en la primera plantilla, aunque son muy buenos futbolistas, con mucho talento”, se felicitaba Isidro Silveira, presidente racinguista. El problema es que Rivaldo no convenció a nadie en Ferrol y fue descartado tras realizar la pretemporada. Nunca jugó en el Dépor, pero no se puede decir que no recorriese mundo gracias al fútbol: Portugal, Italia, Arabia Saudí, Indonesia y Singapur fueron los países en los que se buscó las habichuelas.


4. Leandro Netto de Macedo

Leandro Netto de Macedo es de la quinta de Henrique Vieira y Rivaldo Costa; y su relación con el Dépor data de la misma época. Resulta complicado encontrar datos fiables que expliquen exactamente cómo y cuándo se vinculó a la entidad coruñesa y en qué momento dejó de pertenecer al club. Leandro debió pisar Galicia pocas veces, actuando como cedido en la Académica de Coimbra. En su país natal había defendido la camiseta de dos históricos, Corinthians y Atlético Paranaense.

Ariete de profesión, fue tan trotamundos como los dos protagonistas anteriores. Además de Brasil y Portugal, conoció Serbia y Siria; pero sobre todo, fue un auténtico ídolo en China años antes de que el marketing y el dinero abdujeran el fútbol en ese país asiático. Entre 2009 y 2013 celebró muchos goles con Henan Jianye y Hunan Billows, convirtiéndose en toda una celebridad. Si quieres conocer su carrera, no dudes en visitar su canal de YouTube, donde podrás encontrar auténticas joyas como esta:

5. Sidicley Bernardo Nunes

El último de los nombres que hoy vamos a rescatar del olvido es el de Sidicley, otro canterano del Botafogo que dio el salto al Dépor a principios de la década del 2000, previo paso por el Al-Wakrah catarí. A diferencia de los anteriores, este atacante había sido internacional con las categorías inferiores de la selección brasileña, carta de presentación que ayudó a que Lendoiro le ofreciese un contrato por tres años en verano de 2001. Sin embargo, su trayectoria profesional estuvo muy lejos de lo que invitaban a pensar sus primeros pasos.

Incapaz de hacerse un hueco en el plantel de Jabo Irureta, Sidicley fue cedido al Elche… con el que tampoco llegaría a debutar. Regresó a su país y militó en un par de clubs de escasa categoría, antes de volver a probar suerte en Europa, en el Szczakowianka Jaworzno de la segunda división polaca. Lo único que ha trascendido de aquella etapa es una entrevista en la que confiesa que se siente solo y que le gustaría encontrar su media naranja en Polonia. Asomó la cabeza en Austria, sin éxito; y en la red hay algún rastro de un posible paso por Hong Kong. La promesa Sidicley jamás llegaría a hacerse realidad.

Sobre el Autor