Pocas cosas están funcionando en el proyecto del Penafiel, club ‘hermano’ del Deportivo después de ser comprado por Juan Carlos Escotet. El club portugués no ha terminado de arrancar cuando ya se ha superado la primera vuelta y hace dos semanas cayó a la última posición de la Segunda Liga. Un rendimiento decepcionante pese a contar con algunos de los jugadores que lograron el ascenso blanquiazul en Primera Federación hace dos campañas.
Su último encuentro, al igual que los dos anteriores, finalizó en derrota después de caer por dos goles a uno frente al Oliveirense, otro de los ocupantes de la zona baja de la competición. No parece que el cambio en el banquillo, ahora con José Manuel Aira al frente, haya surtido efecto más allá de un mero espejismo inicial y el descenso es una amenaza real en un equipo, cierto es, en periodo de construcción. con diferentes incorporaciones.
Uno de los últimos en llegar fue el defensa central Jorge Meré, que hace unos años rindió a un muy buen nivel en el Sporting de Gijón y acabó fichando por el Köln alemán, el América de México o el Cádiz de LaLiga Hypermotion. Se esperaba que su fichaje supusiese un espaldarazo en la parcela defensiva, pero al menos en su primera aparición -entró en la segunda parte ante el Oliveirense- no pudo hace mucho para ayudar a sumar de tres.
Refuerzos veraniegos desde el Deportivo
En la anterior ventana de fichajes se pudieron ver los primeros frutos de la relación entre las entidades gallega y portuguesa. Gracias a ese vaso conductor se produjeron las llegadas de Iano Simão, Jaime Sánchez, Davo y Raúl Alcaina. Todos ellos desembarcaron en Portugal con la intención de dar un salto de calidad, pero al menos de momento parece que la realidad no se cansa de demostrar todo lo contrario.
