Casi cuatro años después, Borja Jiménez no olvida uno de sus momentos más difíciles como entrenador del Deportivo. Después de una temporada 2021-22 con altibajos, sobre todo en la segunda vuelta, el conjunto blanquiazul llegaba con el viento a favor a la final del playoff de ascenso a Segunda División: en casa, ante su gente y con la ventaja de que valía el empate. Sin embargo, todo se torció en el tramo final y el Albacete, rival aquella tarde para el olvido, se hizo con el billete para el fútbol profesional.
Ahora, con el paso del tiempo como cura, el actual técnico del Sporting de Gijón hizo memoria el podcast Offsiders para reconstruir aquellos días: «Nos quedamos cortos en la segunda vuelta, pero el playoff se jugaba en A Coruña. El primer partido fue ante el Linares de Carracedo, Nacho y un montón de buenos futbolistas; ganamos 4-0, pero fue un resultado engañoso porque hasta el 1-0 estuvo bastante igualado». Misión cumplida: el Deportivo estaba en la final y se jugaría en Riazor.
«Nos viene la final con el Albacete, que es uno de los hechos más traumáticos que he pasado por cómo se produce», explica Borja Jiménez. «Por la semana que pasamos, porque nos valía empatar y ganábamos 1-0 en el minutos setenta y tantos, porque nos empatan en una falta lateral, porque habíamos tenido alguna situación para hacer el 2-0, porque en la prórroga nos valía el empate y nos hacen gol en el 113′ con un remate increíble… y porque en la última acción del partido, que mucha gente no recuerda, es una falta lateral que le cae a Lapeña y remata solo al lateral de la red con el 80% del estadio cantando gol», relata, todavía con esa sombra de pesar en sus palabras.
A partir de ahí siguieron unos días muy complicados con una decisión todavía por tomar: «Recuerdo ese día como muy traumático y nos cuesta levantarnos. De hecho yo comienzo el año siguiente, aunque creo que no debería haber comenzado por el desgaste que traíamos, pero tenía esa parte mía de ‘quiero conseguirlo’. Tomé la decisión con el corazón y no con la cabeza porque lo normal después de una situación como esa la relación con todo el mundo iba a estar desgastada».
Un año de aprendizaje
Pese a ese recuerdo agria, también hay una parte dulce de aquella campaña. «En A Coruña me trataron fenomenal, incluso después de no conseguir el ascenso. Vayamos a donde vayamos nos muestran ese cariño porque gente del Dépor o del Sporting la hay en toda España, no me digas cómo. La gente te conoce más por eso que por el año en Primera División, es curioso. Hay muchísima afición», afirma.
Además, a título individual también pudo sacar muchas lecciones de una experiencia que no olvida: «El Dépor me enseñó muchísimas cosas personales como la gestión de medios, con ocho medios acreditados. Estás es un club muy grande en una categoría que no le corresponde».
La entrevista completa a Borja Jiménez en Offsiders

