El Deportivo regresó a Riazor en esta nueva temporada con la sensación de que aún no ha podido quitarse de la espalda la losa que ya cargaba el pasado curso. En su estreno en partido oficial en el estadio coruñés, Antonio Higaldo pretendía darle una alegría a sus aficionados después de un año con números pobres en casa. Nada más lejos de la realidad, el Deportivo se chocó una y otra vez contra un Burgos «muy ordenado» y que no permitió que los blanquiazules profanasen su portería.
A pesar de no poder sumar de tres en esta segunda jornada, Manu Sánchez -exentrenador del Dépor ABANCA y ahora comentarista en la Cadena SER- llama a la calma y pide paciencia para «un equipo que todavía está en construcción». Para el entrenador gallego, el Deportivo empezó mejor, pero el paso de los minutos y la pausa de hidratación jugaron en su contra. Ya en la segunda mitad el guion fue diferente, ya que «el Burgos salió mejor plantado». Desde su punto de vista, los cambios hicieron mejorar a los de Hidalgo, pero la falta de creatividad en los minutos finales condenó al encuentro a un empate sin goles.
Un gran inicio que se fue diluyendo
El Deportivo salió a morder desde el inicio del choque. Cuando los más impuntuales aún no se habían sentado en sus asientos Yeremay ya había dispuesto de la ocasión más clara del partido, pero esa intensidad inicial no se mantuvo con el paso de los minutos. «Hay que destacar la gran entrada del equipo al partido, generando la ocasión más clara y recuperando alto para reiniciar el ataque, que creo que ha sido la clave durante los primeros compases del encuentro. A medida que fue avanzando el cronómetro el juego del equipo se iba diluyendo«, explica Manu Sánchez.
«La pausa de hidratación de la primera parte cambia totalmente el partido, porque hasta entonces estábamos viendo un Burgos muy endeble y dando muchas facilidades de recibir para Yeremay y Soriano a las espaldas de Atienza y Morante. Ahí el Burgos ajusta vigilancias, reduce distancia entre líneas y crea un bloque mucho más compacto que el Dépor no fue capaz de superar. De ahí al final de la primera parte el Dépor baja el ritmo de juego y es incapaz de superar esa última línea defensiva del Burgos«, prosigue el técnico gallego.
Ausencia de creatividad en los minutos finales a pesar de los cambios
En la segunda mitad las cosas cambiaron. El Burgos llevó el peso del partido hasta que, como destaca Sánchez, los cambios del Dépor hundieron a los visitantes: «En los compases iniciales de la segunda parte parece que el Burgos sale mejor plantado, aunque el Dépor quiere tener esos arreones. Los cambios de Ximo, Mella y Patiño espolean al equipo y somos capaces de hundir bastante al rival, a pesar de que no logramos generar ocasiones y se evidencia bastante que Yeremay no tuvo su día, más allá de la gran acción de la primera parte».
Finalmente, la falta de creatividad de los blanquiazules les condenó a marcharse del partido sin el premio del gol. «Los minutos finales de la segunda parte denotan una ausencia de creatividad para superar a un Burgos muy ordenado, bien plantado y con una capacidad de conservar la pelota y crear juego -no grandes ocasiones pero si llegadas peligrosas- muy encomiable. No es el clásico equipo que se nos ha encerrado aquí atrás. Creo que el Dépor ha tenido una muy mala gestión de los minutos finales, incluido el descuento, porque no ha sido capaz de generar ninguna acción de gol», relata.
Tranquilidad
Más allá del resultado, Manu Sánchez calma a toda la afición deportivista con un mensaje esperanzador: «Para tranquilidad de todo el mundo destacar que este es un equipo todavía en construcción. Se ve que hay futbolistas que tienen que asimilar bien lo que Antonio pide de ellos. Viendo como terminó el equipo, con cambio de dibujo, puede ser que veamos un cambio de esquema según si el Dépor juega fuera de casa o en Riazor. Eso podría darle más protagonismo a futbolistas como Mella, que con este sistema está un poco condenado».
