De dos victorias que permitían mirar hacia arriba, a una caída que devuelve al Deportivo a la realidad de esta temporada: la permanencia. La derrota ante el Eldense (2-0), en uno de los peores encuentros de la temporada, obliga al Dépor a volver a mirar a la zona de descenso y dejar apartado, al menos de momento, el sueño de un posible regreso a Primera División vía playoff.
En Elda, el equipo blanquiazul tenía la posibilidad de dar un golpe de efecto y establecer una distancia de 13 puntos, casi definitiva con la zona roja. El equipo blanquiazul llegaba a 10 puntos del descenso, pero se medía a un Eldense que justo marca la frontera entre permanecer o caer a los infiernos. Era la oportunidad perfecta no solo para dejar encarrilada la permanencia, sino para poder soñar de verdad con pisar la zona noble. Pero el castillo de naipes se desmoronó.
Tras el mal partido en Elda, el Dépor pasó de poder acabar la jornada noveno a hacerlo duodécimo. Sin embargo, más allá de ver cómo Cádiz y Córdoba le adelantaban y de desaprovechar el empate del Sporting, la derrota en el Pepico Amat provocó que el terreno de por medio con el descenso se haya vuelto más estrecho. Ahora, el equipo deportivista mira de reojo hacia atrás con un margen de 7 puntos -y el goalaverage perdido contra el Eldense-. Una diferencia notable, pero que exige mantener las orejas tiesas y no fantasear, por el momento, hacia un playoff de ascenso que se mantiene a 9 unidades, a expensas de lo que haga el Almería esta noche de lunes.
Así, el Deportivo perdió una oportunidad de oro para mostrar su candidatura a equipo revelación y consolidar su evidente crecimiento en el último mes. Porque, además de la situación clasificatoria, el conjunto herculino tampoco supo aprovechar una gran ocasión para ganar, por primera vez en la temporada, tres partidos de manera consecutiva.
En definitiva, la victoria hubiese supuesto un nuevo chute de ilusión para los aficionados y jugadores del equipo. Lo único que queda tras las lamentaciones es, como ha insistido Gilsanz durante las últimas semanas, poner el foco en el día a día y seguir por el buen camino que la derrota de Elda no debe emborronar. Todo de cara a lograr la estabilidad en la categoría y, si da tiempo, ilusionarse con algo más en este primer año tras el ascenso.
