Djalminha está de vuelta en A Coruña y este miércoles ha participado en la presentación del libro Djalminha: ¡Es de otra galaxia! del periodista coruñés Javier Guillén. Siempre cariñoso con la ciudad y con la afición del Deportivo, el brasileño destacó que la obra recoge «lo bueno, lo malo… la realidad» de su paso por el club blanquiazul, donde se convirtió en estrella con un estilo inconfundible marcado por su habilidad para el regate con el balón en los pies.
Sin duda, su pasado como jugador del Dépor era lo más destacado en un día para hacer memoria y volver a esos días donde la magia se abría paso en el césped de Riazor. «Siempre digo que lo mío era jugar al fútbol, disfrutar y hacer a la gente disfrutar», afirmó, aunque el juego no era lo único importante y no duda en asegurar que «si tuviera que vivir en A Coruña lo haría encantado porque fueron los mejores momentos de mi vida».
Preguntado por cómo ha visto el Deportivo desde la lejanía, dice no perderse nada: «He visto todos los partidos. Estoy acompañando siempre y este año también. Ha sido una temporada fenomenal, quizá no esperábamos todo esto, pero ahora toca mantener en Primera. Para mí es el primer objetivo». Para ello «el club necesita a la gente», por lo que «hay que buscar un medio para arreglar todo esto» en relación al conflicto alrededor de Marathón Inferior.
Lo que también tiene claro es que si algo le agrada son los regateadores, sobre todo Lamine Yamal, pero también el canario Yeremay: «No me olvido nunca de él, que también me gusta mucho porque intenta la jugada, tiene regate, tiene descaro… Tiene muchísima calidad». Y deja una reflexión sobre el fútbol actual, «en el que se valora más la fuerza física que la calidad técnica y menos mal que España no está yendo por ese lado y por eso ha ganado el Mundial».
