Aún con la resaca emocional del ascenso, el Deportivo tendría que afrontar el último partido de la temporada antes de las vacaciones y el regreso al fútbol profesional. La vuelta de la final de campeones, entre los primeros clasificados de los dos grupos de Primera Federación, tendría lugar en Castalia el día 2 de junio.
El Deportivo partía con ventaja del encuentro de ida en el que venció por 2-1 al Castellón y buscaría en tierras mediterráneas un resultado positivo que le otorgase el título de supercampeón de Primera Federación con el privilegio de pasar directamente a la segunda ronda de la Copa del Rey.
Un partido de goles
Con el recuerdo del partido, en el que hubo siete dianas, que se había disputado un año atrás en el mismo escenario, el Castellón – Deportivo era un partido que prometía goles, y así fue. En un nuevo choque entre ambos conjuntos, una vez más los ataques se impusieron a las defensas.
Los locales, que llegaban con una desventaja de un gol en la eliminatoria, empezaron el choque con la portería entre ceja y ceja. Nada más empezar, Eric Puerto desbarató una clara ocasión de Raúl Sánchez tras quedarse mano a mano con el arquero deportivista. Poco después de este primer aviso castellonense llegaría el primer gol. Douglas Aurelio, quien ya había anotado en la ida, empataba la eliminatoria mandando un balón al fondo de la red con un cabezazo a los cuatro minutos de partido.
El gol encajado le sirvió al Dépor para reaccionar y desprenderse del letargo que parecía padecer. Gonzalo Crettaz realizó una gran intervención luego de un remate de cabeza de Salva Sevilla. A pesar de la buena actuación del guardameta argentino, el Castellón no pudo aguantar mucho más por delante en el marcador. A los 28 minutos, Lucas Pérez ejecutaría una estética vaselina, inalcanzable para el arquero albinegro, con la que igualaría el resultado. Justo antes del descanso, aprovechando el ida y vuelta constante del encuentro, Mella finalizaría en gol un contragolpe en el que Lucas y él se quedaron solos ante el último zaguero castellonense.
Al inicio de la segunda mitad, el Deportivo continuó con el vendaval ofensivo y el capitán blanquiazul pondría el tercero con un remate cruzado tras una buena asistencia de Diego Villares. Menos de cinco minutos después, el Castellón reaccionaría, recortando diferencias por medio de Israel Suero. Las ocasiones se sucedieron por ambos bandos y el choque estaba cada vez más roto, al centrarse los dos equipos en atacar. Con el Castellón volcado en el campo visitante, Lucas aprovechó una mala cesión de un zaguero rival para plantarse solo ante Crettaz. El ‘7’ en lugar de buscar su hat trick prefirió regalarle el gol a un Davo que le acompañó en la carrera.
Este cuarto gol sería el definitivo, suponiendo la sentencia de un partido que terminaría 2-4. Con este resultado el Deportivo se proclamaría supercampeón de Primera Federación, levantando Lucas Pérez el trofeo que así lo acredita en Castalia.
El Joker volvía para quedarse
El ascenso del equipo coruñés, sumado a la eliminación del Eibar en los playoffs de ascenso a primera división a manos del Oviedo, obligaban a Mario Soriano a reincorporarse a la disciplina blanquiazul tras haber finalizado su cesión en tierras vascas. A pesar de las dudas que podría haber en cuanto a la continuidad del canterano del Atlético de Madrid, tentado con ofertas de los eibarreses así como de otros equipos de nivel, el madrileño había regresado a A Coruña para quedarse.
Toda incertidumbre que pudiese existir con respecto a una posible salida del mediapunta quedó solventada con la renovación de su contrato que se hizo oficial el 28 de junio. El de Alcalá de Henares alargó en tres años su vinculación con el conjunto herculino, hasta el verano de 2028. De esta forma, el ’21’ se sumaba como renovado a Yeremay, quien ya había hecho lo propio, hasta el 2030, en el mes de abril.
