Si algo está marcando el regreso del Deportivo al fútbol profesional es la cantidad de minutos que el equipo blanquiazul está teniendo que jugar por detrás en el marcador. En las cuatro jornadas disputadas hasta el momento, los de Idiakez han empezado perdiendo en tres de ellas, viéndose obligados a un esfuerzo extra para darle la vuelta a la situación.
El caso más claro fue ante el Oviedo en el estreno, cuando el conjunto asturiano se adelantó bien pronto en el minuto 5. Siempre en la primera parte, Huesca y Granada hicieron lo propio abriendo el luminoso del Alcoraz a los 39 minutos y el de Los Cármenes a los 17, respectivamente. El derbi ante el Racing de Ferrol fue el único encuentro en el que el Dépor logró aguantar las tablas hasta golpear primero. Es también hasta la fecha la única victoria deportivista.
Reacciones sin premio
Porque lo que sí es cierto es que el Deportivo ha cambiado su actitud con respecto a los últimos años. La confianza generada por la segunda vuelta del año pasado y el ascenso ha dejado atrás aquel equipo que se venía abajo al primer golpe. En los tres partidos ha sido capaz de reaccionar, incluso en el del Oviedo, donde no consiguió marcar, pero sí mereció algo más que irse de vacío.
En el caso de los duelos con Huesca y el Granada, el equipo blanquiazul no sólo se levantó, sino que fue mejor que su rival y tuvo opciones para darle la vuelta al partido. No lo consiguió y lo que también quedó en evidencia es que esa energía necesaria para cambiar el rumbo del encuentro pasó factura. Frente al cuadro aragonés costó dos puntos y el pasado sábado estuvo a punto en un tramo final en el que las fuerzas estaban muy justas para defender.
