El número 12

264

¿Alguien se ha olvidado de cierto argentino que vistió el dorsal número 12 en A Coruña? Eduardo Caridad tampoco.

Las mejores charlas futbolísticas las he tenido con él. Y me gustaría que volviese algún día, de alguna forma, al Deportivo. Llegó de Argentina y sintió el Deportivo como si hubiese nacido en Manuel Murguía hasta que lo echaron por la puerta de atrás. Incluso después. No sé por qué me he puesto a pensar en él. Para mí, es el último gran capitán que hemos tenido. Hablo, por supuesto, de Lionel Scaloni.

Directo como un puñetazo al mentón, siempre lo dio todo en el césped. Era así, canchero. Y también fuera del campo. Hablaba como pensaba y eso no siempre gustaba. Lateral, mediocentro o interior, siempre lo daba todo mientras estuviese sobre el campo. Nexo de unión entre la grada y el vestuario, ese que siempre parece tan hermético y alejado de la gente.

Scaloni dejó huella en A Coruña. Y la ciudad y el equipo dejaron huella en él. ¿Adivinan cómo llamó a su rancho argento? Exacto, Coruña. Además, él fue el único que pudo ponerle una camiseta del Depor a Maradona, dejando una imagen imborrable en mi retina. Hizo que por un momento me imaginase al Pelusa dibujando gambetas por el pasto de Riazor vestido de blanco y azul, aunque ese D10S ya estuviese pasado de kilos…

De verdad, no sé por qué se me ha venido a la cabeza aquel flacucho rosarino que arribó a las costas coruñesas para triunfar. En su primer partido le pusieron, encima del dorsal, ‘ESCALONE’, eso sí lo recuerdo perfectamente. Pero más allá de la anécdota, también me di cuenta en esos primeros minutos de la clase de futbolista que íbamos a disfrutar, de esos que no escurren el bulto, que van al choque con todo y sin temor y que tiran de los compañeros cuando las cosas se ponen feas. ¿Se acuerdan de él en los derbis contra el Celta? Pura pasión.

Por eso me dolió tanto cómo se dio su salida del Depor. Siempre he dicho que Caparrós nunca tendría que haber entrenado a este equipo. Le dijeron que tenía que cambiar el plantel, renovarlo y ‘abaratarlo’. Todo genial. Pero se equivocó en las formas (y en muchas cosas más). Devaluó el caché que tenía el propio Scaloni y otros que habían dado mucho por el club, caso de Diego Tristán. Y el argentino nunca se fue como se tendría que haber ido. Quizá la directiva permitió ese mal gesto… Penoso que un símbolo se tenga que marchar cedido y luego se quede sin ficha.

Por eso me gustaría que Lio, cuando se retire, regrese. De alguna forma, pero que regrese. Gente que ha ganado una Liga, una Copa y dos Supercopas y ha jugado un Mundial nunca está de más. Algo podrá aportar, digo yo. Que a nadie le quepa duda de que casi 300 partidos como deportivista le han convertido en uno de los nuestros.

Bueno, creo que sí recuerdo cómo me he acordado de él. Hace poco debatía como unos compañeros en la COPE sobre si el planteamiento de Fernando Vázquez es conservador o no. Yo expuse que, más que conservador, es práctico; que FV ha adaptado el sistema a la plantilla y no al revés. Pero la clave es que lo que está haciendo nos está llevando a tocar Primera con los dedos. Y ahí apareció el 12. Recuerdo que una vez me dijo: “Aquí lo que importa es que la pelotita entre, ganar… Lo demás es un verso”. Podríamos debatir sobre si el aforismo es acertado o conveniente, pero lo que no me podrán negar es que lo único que importa ahora mismo es que el Deportivo gane y suba, porque en caso contrario no cuadran las cuentas y tenemos que cerrar el chiringuito. No hay más. Esa es la auténtica realidad [sic].

No conozco ni un solo entrenador conservador. Los habrá defensivos, ofensivos, cautelosos e incluso suicidas, pero nadie salta al campo a conservar un 0-0. Otra cosa es que las circunstancias del choque te lleven a defenderlo, caso del partido contra el Barcelona B. Ningún entrenador se pega un tiro en el pie y quiere aburrir a la grada. Precisamente, porque sabe que su profesión está expuesta al plebiscito del pueblo. Bostezos es igual a despido. Sin embargo, si este hombre consigue subir al Depor a Primera y, de paso, asegurar el futuro, habría que hacerle un monumento. No exagero. Nos hermanamos con Castrofeito ipso facto. La próxima vez que usted piense que el Depor es conservador piense cómo va a celebrar el ascenso y si dentro de unos años se acordará de la forma en la que se consiguió. Lo que importa es que la pelotilla entre, ¿no?

Sobre el Autor

Comentarios están cerrados.