Hace unos días, una de mis mejores amigas me pasó una noticia relacionada con unos cánticos fascistas que tuvieron lugar en cierto estadio español (nada nuevo bajo el sol). Me comentaba que, justamente por cuestiones de ese tipo, el fútbol le causaba un inmenso rechazo. Y está muy lejos de ser la única.
Creo que todos somos conscientes de la parte negativa del fútbol, lo cual me daría para otro debate paralelo, pero hoy vengo a contaros que, cuando surgen conversaciones a raíz de noticias como las que escandalizaron (con razón) a mi amiga, siempre acabo mi argumento diciendo: “pero el Dépor no es fútbol, es otra cosa”.
Entiendo que esa frase puede dar lugar a confusión, pero es algo que solamente los deportivistas podemos explicar. El Dépor es mucho más.
Mi hijo, que tiene 7 años, es socio desde el día que nació y nunca me ha preguntado que por qué somos del Dépor. Creo -o elijo creer- que, como yo en su día, sabe de alguna forma que eso no se elige: se hereda. Va en el ADN. Ser del Dépor son las previas, los abrazos de gol, las incontables ocasiones en las que estamos al borde del infarto y los paseos al estadio los días de partido. Por eso, cuando alguien me expone que es incapaz de conectar con el fútbol, incluso puedo estar de acuerdo, porque sé que el fútbol puede sacar lo más primitivo de las personas y que, desde fuera y comparado con otros deportes, se puede ver hostil, ya que tiene ese componente irracional difícil de narrar con palabras. Que los espacios destinados a los deportes (sin entrar en las tertulias meramente futbolísticas, caso digno de estudio) en la televisión nacional se hayan ido convirtiendo en las dos últimas décadas en lo más parecido al Sálvame en lo que respecta al fútbol tampoco ayuda a la causa y, desde luego. no es justificable que en pleno siglo XXI se escuchen todavía consignas que atentan contra la dignidad de las personas. Todo eso lo sé y lo comparto (otro día abrimos el melón de los clichés que rodean al mundo del fútbol, que da para mucho).
En conclusión: a mi amiga no le gusta el fútbol, pero sí disfruta acudiendo a Riazor. Lo cual refuerza mi argumento ganador en cualquier debate futbolístico que se precie: en efecto, el Dépor es y será siempre algo más.
