José María Giménez lució el brazalete de capitán del Deportivo en el partido de este lunes ante Osasuna. No es algo extraño, puesto que el uruguayo era uno de los capitanes de la primera plantilla blanquiazul desde su llegada en el último mercado de fichajes. Sin embargo, estaba en ese rango por detrás de futbolistas con más experiencia en Riazor como Diego Villares, Ximo Navarro y Yeremay. Sin embargo, frente a los navarros ‘adelantó’ al canario, también presente en la alineación titular.
Esta situación certifica la importancia del ‘Pela’ Giménez dentro del vestuario, pero también fuera de él. El defensor, pese a ser un recién llegado, es uno de los miembros más experimentados del equipo, con más de una década al máximo nivel en el Atlético de Madrid y la selección de su país, disputando las principales competiciones europeas, además de la Copa América y el Mundial. En total, cerca de medio millar de partidos entre el club rojiblanco y Uruguay.
Su ascendencia había quedado clara en los últimos partidos, siendo uno de los futbolistas más activos en las protestas o animando al encargado de lucir el brazalete a reclamar algunas decisiones arbitrales. Sin embargo, ha tenido que esperar a la jornada 11 en casa para llevar en su brazo la banda de capitán.
Un enamorado de A Coruña
Después de fichar por el Deportivo, Giménez no ha dudado a la hora de mostrar su cariño hacia la afición y la ciudad. «A Coruña es una ciudad que me enamoró, es increíble, preciosa. Su gente, sus calles, su ciudad, su mar… es increíble. Nos adaptamos superrápido y bien, los compañeros lo hicieron más fácil. Me fui 21 días a la selección y lo extrañé, quería volverme ya. Pesqué unas lubinitas, A Coruña conoció un buen pescador», explicó en una de sus últimas comparecencias ante la prensa.
