El brazalete de capitán de un equipo como el Deportivo es siempre un honor para su portador, que ejerce como portavoz de la plantilla a la hora de dirigirse al árbitros durante los partidos. Ante Osasuna esa fue una de las noticias, pues el encargado de llevar se en el brazo la banda azul no fue Yeremay Hernández, a quien correspondía por rango y por experiencia en el club, sino el uruguayo José María Giménez. Una decisión que sorprendió, pero que partía del propio atacante canario.
«Yere sigue siendo uno de nuestros referentes y capitanes. Ha ido evolucionando a que el jugador que puede hablar con el árbitro es el que tiene el brazalete», explicaba Antonio Hidalgo en la rueda de prensa posterior a la victoria ante los rojillos. Y explicó como se tomó la determinación de ‘cambiar’ de capitán: «Sale del propio Yere y habla de la conciencia que Yere de lo que es ser capitán. He hablado con él, lo he visto oportuno y contento por ese acto de Yere».
Aunque el jugador cedido por el Atlético de Madrid lleva apenas un par de meses en A Coruña, ya se le había visto la determinación a la hora de reclamar ciertas decisiones a los colegiados. Cuando no era así, optaba por azuzar a Villares, Ximo Navarro, Yeremay o a quien ejerciese la capitanía en ese momento. Unos méritos que, a la vista de los hechos, llevaron a la conclusión de que el propio Giménez era el más indicado para desempeñar esa función.
Cariño en el campo y fuera de él
Después de fichar por el Deportivo, Giménez no ha dudado a la hora de mostrar su cariño hacia la afición y la ciudad. «A Coruña es una ciudad que me enamoró, es increíble, preciosa. Su gente, sus calles, su ciudad, su mar… es increíble. Nos adaptamos superrápido y bien, los compañeros lo hicieron más fácil. Me fui 21 días a la selección y lo extrañé, quería volverme ya. Pesqué unas lubinitas, A Coruña conoció un buen pescador», explicó en una de sus últimas comparecencias ante la prensa. A partir de ahora podrá seguir hablando también con los árbitros al llevar el brazalete de capitán.