Las “duras” pretemporadas de Fernando Vázquez

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José Ramón, César Martín, Javier Camuñas y Javi Guerrero tienen algo en común: los cuatro fueron entrenados por el preparador herculino y los cuatro pasan por el micrófono de Riazor.org para contar cómo recuerdan sus veranos con el de Castrofeito.

Desde que el Deportivo de La Coruña llegó a Monforte para su concentración estival, orientada a preparar la temporada que comienza a mediados de agosto, rivalizan el calor y el alto ritmo de las sesiones dispuestas por Fernando Vázquez y Manolo Pombo por ser partícipes de la ingrata tarea de mermar las energías de la plantilla blanquiazul. Pero lo cierto es que, con o sin las sofocantes temperaturas, el dúo técnico, en su idea de una mejor preparación para lograr el punto óptimo de rendimiento físico, está configurando una de las pretemporadas más duras que se recuerdan en esta esquina atlántica. El debate se alza creciente entre el seno de la familia deportivista y dispara una pregunta: ¿de tan grande exigencia es el trabajo que exige el de Castrofeito a sus hombres? Contando con el tiempo como aliado, Riazor.org ha querido conocer la opinión de futbolistas que estuvieron a las órdenes de Vázquez en el pasado. Pese a que el transcurso de los años pueda suponer en ocasiones un mapa incompleto, cierto es también que la perspectiva que el tiempo ofrece dota a las opiniones de una visión en conjunto favorable a comprender ciertos aspectos de los entrenamientos que está llevando a cabo el conjunto herculino durante este mes de julio. Además, parece que poco ha cambiado la forma de trabajar del exentrenador del Compostela. “Por lo que pude ver desde que llegó al Dépor, más o menos la preparación es la misma, no ha cambiado mucho. Poco balón, muchas carreras, mucho físico y mucha duración”, advierte y abre fuego Jose Ramón González, antiguo capitán coruñés y al servicio de Fernando entre 1995 y 1998.

El intenso y sacrificado trabajo de pretemporada

Desde el conocimiento y la experiencia, todos y cada uno de los entrevistados confirman esa dureza predominante en las pretemporadas del veterano técnico. Sin embargo, los protagonistas arrojan disparidad de opiniones, posiciones enfrentadas y recuerdos oscilantes entre el halago y la crítica. “Eran pretemporadas muy duras en el plano físico y con mucha carga de trabajo”, recuerda Javi Guerrero, que coincidió con Vázquez en el Celta de Vigo. El objetivo no era otro que “llegar al primer partido a punto, preparados”, cosa que aquel Celta de la 2005/2006 consiguió sorprendentemente, logrando incluso a clasificarse para la Copa de la UEFA siendo un recién ascendido: “cada uno tendrá su opinión al respecto y sus experiencias, pero yo solo puedo decir cosas buenas de aquella preparación, de aquella temporada”. Antes de llegar a Vigo, una de sus obras cumbre y donde todavía es muy querido, Vázquez ocupó los banquillos de múltiples equipos españoles, dejando un grato recuerdo en muchos –se podría decir que en la mayoría- de ellos. Mallorca, Sevilla, Las Palmas, Valladolid, Vallecas u Oviedo fueron algunos de sus destinos; todos cuentan con un denominador común: volcarse al máximo en un pleno desarrollo del nivel físico.

En la capital del Principado de Asturias fue donde, junto a su inseparable Manolo Pombo, dirigió a César Martín, famoso exdeportivista tras su desafortunada acción ante Deco en las semifinales de la Champions League. Corría el año 98 cuando el gallego aterrizo en tierra astur. “Aquella pretemporada con el Oviedo fue un trabajo muy completo, tanto física como tácticamente. Y la verdad es que no recuerdo que hubiera sido tampoco demasiado exigente. Fue una pretemporada dura, pero dentro de la normalidad”, sentencia César. Con menos éxito entrenó el de Castrofeito al Rayo Vallecano durante el inicio del curso 02/03. Allí tuvo como pupilo a Javier Camuñas, que también estuvo la segunda mitad de la temporada pasada a las órdenes del míster. Como el resto, el reciente exjugador herculino habla de una “dura pretemporada”. Sin embargo, se desmarca de sus compañeros de profesión en un punto clave: la ausencia de la pelota como elemento conductor e integrador de la preparación. “Destacaría el poco balón que había. Hacíamos miles, circuitos, carreras, gimnasio… Todo era trabajo más enfocado hacia coger el tono físico que a otra cosa”. Sin duda sorprende este extremo, toda vez que ahora los entrenamientos con el esférico siempre presente es una constante en muchos de los técnicos de alto nivel. “Ahora la mayoría de entrenadores utilizan más el balón que antes. Con Fernando las sesiones eran más fuertes, más enfocadas al tema físico, sin importar los partidos de pretemporada. Es un entrenador que le da mucha importancia al tema físico. Él cree que para rendir hay que sacar el máximo potencial y había días o sesiones exclusivamente físicas”, explica Camuñas.

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En esa misma línea que el centrocampista madrileño, pero más directo y en contraposición a la ideología del ahora preparador deportivista, opina José Ramón González, uno de los hombres fuertes de la primera gran gesta del ‘Profesor Vázquez’: el Compostela subcampeón de invierno de la 95/96. “Yo no entiendo ese tipo de pretemporadas de tanto correr, tanta carrera. No lo entiendo. Yo creo que hay que trabajar otros aspectos más importantes, el fútbol es otra cosa que correr y correr más que el rival, además eso te acaba destrozando también mentalmente. Comprendo que cada uno tiene su manera de trabajar, pero hay que ser muy fuerte de cabeza para trabajar con el método de Fernando Vázquez. El año se hace largo y duro con él”.

Los bajones durante la temporada

Durante tres años formó parte el exjugador del Deportivo de la plantilla del instructor coruñés. Tres años de los que no guarda un gran recuerdo a nivel de entrenamientos. “Es que, es más, la intensidad no era solo durante pretemporada, era durante todo el año. No eran entrenamientos muchas veces, eran auténticas palizas. Durísimo. Y para mí, que pienso que el fútbol es más talento que físico, muchos jugadores, con el talento que tienen, no pueden someterse a eso. No puedes meter a un Ferrari por el monte”, sentencia el que fuera entrenador del Montañeros.

Javi Guerrero, sin embargo, solo transmite buenas sensaciones de su corta etapa con Fernando y las consecuencias de sus métodos. “Cada uno tendrá su experiencia, pero aquel año, tras una dura pretemporada, el equipo comenzó bien. Después no bajamos el nivel. Acabamos haciendo una gran campaña y clasificando para UEFA, así que fue una preparación buena”. En esa buena sintonía camina también César, que vivió uno de sus mejores años de la mano de los preparadores galaicos. “El equipo durante el año se encontró muy bien y funcionó de maravilla. No recuerdo que hubiéramos tenido ningún bajón una vez entrada la temporada. La sensación que tengo es que hicimos un buen año, una buena temporada y que fue un trabajo muy bien llevado, con una gran planificación“. Además, el que fuera corpulento zaguero habla del técnico como un adelantado a su tiempo, como un “innovador”. “Aparte del físico, introdujo muchos aspectos tácticos novedosos y lo recuerdo como un técnico muy completo en todos los aspectos. Personalmente, todos los recuerdos que tengo de mi etapa con Fernando Vázquez y Manolo Pombo son buenos. Tengo una gran estima por ambos, grandes profesionales los dos”.

Si César y Guerrero no consideran la muy mencionada idea de que los equipos del gallego sufran cambios de nivel durante la temporada y Jose Ramón sí es favorable a esa tesis de “grandes bajones”, Camuñas no puede dar fe de este extremo: “en el Rayo no pudimos comprobarlo bien porque lo destituyeron a mitad de temporada y vino otro entrenador y ahí ya cambia todo”. Sin embargo, en un análisis más generalizado, sí reconoce los diferentes planteamientos para encarar una temporada y los para él innegables picos de forma. “Dependiendo del entrenador, unos buscan rendimiento al principio y otros prefieren que sus equipos aguanten y tengan más continuidad. Es lógico que lo ideal es mantener el estado de forma en el tiempo, pero siempre bajas; todos los equipos tienen un bajón. Quien aprieta mucho al principio, baja en la segunda vuelta; y al revés, a algunos equipos les cuesta más iniciar y luego despegan. Depende un poco, como decía, de lo que busque el entrenador. Siempre se busca una continuidad en el tiempo, pero eso es muy difícil”.

Incidencia en veteranos y jóvenes

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Es de público conocimiento el pequeño incidente que tuvo Manuel Pablo con el técnico durante una de estas sesiones de pretemporada debido al incesante ritmo que proponen Vázquez y Pombo. Pese a todo, es constante el canario en sus declaraciones a favor de los beneficios de una exigente preparación, aun cuando los más veteranos miembros de la plantilla herculina no habían sufrido semejantes ‘palizas’ en sus anteriores años de blanquiazul. No obstante, y como han aclarado en varias ocasiones, estaban al corriente de los métodos del entrenador de 59 años. Y si Manuel Pablo mantiene la ilusión y es de los más destacados en las pruebas físicas, los más jóvenes, aun razonablemente inexpertos en estas lides, no iban a ser menos. Parece lógico, en todo caso, pues las ganas de triunfar desencadenan una sobremotivación difícil de igualar. “Yo tenía 21 años por aquel entonces y así lo llevas de otra manera que si eres veterano”, dice Camuñas rememorando el trabajo con el de Santiago en aquel verano de 2002, cuando comandaba Vallecas. Jose Ramón sigue la misma corriente que el madrileño, ahora jugador del Villareal. “La gente joven sí está más predispuesta, porque tiene una oportunidad. Tiene la ocasión de estar en el primer equipo, de ser profesional. Pero el jugador que tiene experiencia, de otros entrenadores y otros entrenamientos, posiblemente tenga más dificultades para asimilar ese tipo de entrenamientos”, apunta el de Carreira. Quien es más cauto es César, partidario de que en las pretemporadas “hay que dejar trabajar” y no cuestionar el trabajo de los técnicos: “los jugadores siempre nos quejamos si hay trabajo duro, pero si las cosas están bien planificadas y tienen su razón de ser, hay que dejar trabajar a los profesionales, que son los que saben”.

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