Levante Femenino: la normalidad de ser una sección más

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Pocas personas conocen mejor que Maider Castillo (Eibar, 1976) cómo funciona por dentro el Levante femenino. Durante 14 años fue futbolista de la primera plantilla, en 2015 colgó las botas y se hizo cargo del banquillo del filial, allí estuvo dos temporadas. En la actualidad es la coordinadora general de la sección y su directora de metodología. Ha ganado ligas y copas, ha sido internacional en más de 60 ocasiones, ha estado en la primera Eurocopa de la selección española, la de 1997, y ahora trabaja en los despachos para hacer grande, más aún, al Levante femenino.

En un ejercicio subjetivo, si cogiésemos las 16 plantillas de la Primera Iberdrola, probablemente todos coincidiríamos en el orden de los tres primeros clasificados: Barcelona, Atlético y Levante. Como el fútbol no entiende de razones, no siempre la teoría se cumple en la práctica, y menos mal. Sin embargo, algo es evidente: en Orriols van muy en serio con el futfem. “Yo creo que el Levante femenino es un ejemplo como club para el resto. Fue el primero que absorbió a una sección femenina -al San Vicente, en 1998- y lo integró en su estructura”, apunta Mai.

El punto de inflexión de “un buen proyecto”

Un inicio así no garantiza nada, pero asienta un precedente. En el caso del Levante fue la primera piedra, la que dio origen a lo que vino después. “En 2017 nos propusimos que íbamos a hacer un buen proyecto”, apunta la coordinadora general. Desde entonces, lo han cumplido a rajatabla, la sección no ha dejado de crecer. Eso sí, siempre con el respaldo institucional, premisa clave para llevar a cabo cualquier idea de ese calibre.

Igualdad y visibilidad

Tenemos las puertas de todos los departamentos del club abiertas para nosotras. El Consejo de Administración y el presidente están totalmente comprometidos con el equipo femenino. Por el estadio pasa… No me quiero ir a una jugadora que lleve aquí años, me da igual Esther, Alba… -futbolistas que ficharon por el equipo esta temporada-, cualquier jugadora del club, y las conoce todo el mundo”, prosigue. No es casualidad.

Este mismo verano, el Levante realizó una presentación oficial de cada uno de sus fichajes del equipo femenino, con su correspondiente rueda de prensa, y con Quico Catalán, su presidente, presente en todas ellas. Pequeños detalles que cuestan poco y suponen mucho, dan visibilidad. “Somos un equipo más, igual que el resto. No hay ninguna diferencia, yo creo que ese es el secreto”, afirma Maider.

Perfiles concretos y sentimiento de pertenencia

Todo plan tiene sus piezas. Esta temporada, el Levante fichó a María Pry, una entrenadora que venía de hacerlo muy bien en el Betis, y le pidió que configurara “un equipo lo más competitivo posible”. Para ello recurrió a dos perfiles concretos: “jugadoras con proyección y jugadoras veteranas que en los momentos complicados son las que más tiran, por esa experiencia que ya tienen”, explica Maider. Mirando al presente y al futuro, la consigna, para todas ellas y para las que vendrán, es clara: “Queremos un grupo que crea en el trabajo, en el día a día, en el Levante, que tenga ese sentimiento de pertenencia, y pelee por este escudo”.

Hay mil maneras de vivir, ya lo dice el título del último documental del propio Levante UD. En Orriols eligieron una en concreto: apostar por ellas, sin medias tintas. “Somos conscientes de que este tipo de proyectos no se hacen de un año a otro, y nuestro objetivo es, en un futuro, poder competir con el Atlético de Madrid y con el Barcelona. El trabajo que estamos haciendo es para eso”. Maider Castillo podría decirlo más alto, pero no más claro; el Levante quiere soñar, codearse con los grandes. Y a través de la normalidad, de hacer las cosas bien, va camino de ello.

*El domingo, el Dépor ABANCA disputa la 12ª jornada de liga. Las coruñesas visitan al Levante (18h30). Esta serie de textos sobre sus rivales pretenden poner en contexto, explicar de dónde viene y hacia dónde va el fútbol femenino español.

Sobre el Autor

En Xogo (TVG) y Galicia en Goles (Radio Galega). Aquí, juntando letras sin que suenen mal. O intentándolo.