El Deportivo volvió a quedarse sin respuesta en el momento clave. Derrota en Castalia (2-0) y sensación de impotencia ante un líder que castigó cada concesión. En ‘Los Apuntes’ con el profe Borja Guerreiro analizamos por qué el equipo de Antonio Hidalgo compitió sin balón… pero se quedó sin pólvora cuando la necesitó.
Analizamos el partido este martes en directo en Los Apuntes con Borja Guerreiro, también disponible en Twitch.

Un plan sin balón… y sin presión real
El arranque dejó claro que el Dépor no quería asumir el mando. La idea parecía pasar por incomodar y esperar el error del rival. El problema es que el Castellón no dudó. Dominante, agresivo y con confianza, encontró premio demasiado pronto.
El 1-0 de Camara nace de una pasividad que penaliza en esta categoría: nadie salta, nadie encima, disparo limpio desde la frontal. En este tipo de escenarios, conceder medio segundo es conceder medio gol. Y el Dépor lo regaló.
Sin ‘9’ no hay amenaza
Más allá del marcador, lo preocupante fue la sensación de inofensividad. Con Zakaria en punta, el equipo no logró fijar centrales ni generar rupturas que estirasen al bloque rival. El único chispazo real lo dejó Mario Soriano con un disparo al larguero tras desvío. Demasiado poco para un equipo que aspira al ascenso. La rotación en la posición de ‘9’ sigue sin dar estabilidad y Castalia fue otro ejemplo: hay intención, pero no hay colmillo.
El segundo golpe y la falta de reacción
El 2-0 de Calatrava terminó de desnudar el partido. Una acción aparentemente controlable que vuelve a encontrar desajuste y sorpresa. A partir de ahí, el Dépor no tuvo respuesta emocional ni táctica.
Ni los cambios alteraron la dinámica. El Castellón gestionó con autoridad, cerró espacios interiores y obligó a los blanquiazules a atacar por fuera sin profundidad real.
Cuatro puntos y una pregunta abierta
La distancia con el liderato sigue siendo asumible, apenas cuatro puntos. Pero el margen se estrecha cuando el equipo repite patrón: buena intención, poco filo.
Castalia no solo deja una derrota. Deja una pregunta que empieza a repetirse demasiado: ¿puede el Deportivo aspirar al ascenso sin resolver su problema arriba?
